La luz sobre el lienzo: La joven con el arete de perla, de Peter Webber

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La ilustre carrera del veterano director de cinematografía portugués Eduardo Serra alcanza niveles muy altos con su trabajo en La joven con el arete de perla (Girl with a Pearl Earring, 2003), obra del novel director Peter Webber a partir de la novela homónima de Tracy Chevalier, en la que se brinda una explicación ficticia sobre el posible génesis de la pintura de Vermeer cuyo nombre da origen tanto al texto literario como a la película.

El reto de Eduardo Serra era reproducir en el filme las condiciones de luz que tenía Vermeer en su estudio y que le permitió capturarlas de manera tan lograda en sus cuadros. Algo en ese ambiente tenía la capacidad de inspirar al pintor y Serra, en una efectiva combinación de luces, sombras y colores, se atreve a mostrarnos una propuesta. Lo que vemos nos deja admirados: Serra ha convertido cada escena de la película en una pintura por si misma, en un lienzo vivo que sólo necesitaba una mano entrenada para plasmarlo en un óleo. De esa forma era fácil que Vermeer encontrara inspiración, pues todo a su alrededor parece dispuesto a ser pintado, todos los ambientes, las texturas, las personas y los objetos de la película exigen una mirada sensible que los justifique y los inmortalice. Una túnica azul puesta descuidadamente sobre una mesa, una pared ocre de ligera penumbra, se convierten ante los ojos del artista en símbolos válidos, en objetos artísticos de irresistible belleza.

La joven con el arete de perla (Girl with a Pearl Earring, 2003), de Peter Webber

La joven con el arete de perla (Girl with a Pearl Earring, 2003), de Peter Webber

En el mismo sentido el filme, entonces, se transforma también por derecho propio en una obra de arte: no fue casual que Serra fuera nominado al Oscar por la mejor cinematografía. El preciosismo de la puesta en escena denota lo meticuloso que fue el equipo de escenografía al reproducir no sólo una época exacta, sino además una atmósfera visual particular en la que la creación y la inspiración pudieran surgir de una manera natural y fluida. Sus responsables, Ben van Os y Cecile Heideman, también fueron postulados por la Academia de Hollywood por este trabajo. La luz va llenando cada uno de esos espacios, dándoles una vida propia, haciéndolos respirar y vibrar. Era imposible que un pintor no se apropiara de ellos. El director también se preocupó por mostrarnos parte del proceso técnico, el modo en que Vermeer pintaba, como utilizaba maniquíes, como elaboraba y mezclaba los colores en una pequeña alquimia de sorpresivos resultados.

Pero esta película trata, obviamente, de seres humanos y el conflicto surge cuando Griet (interpretada por Scarlett Johansson) llega a trabajar como empleada doméstica a la casa de la familia Vermeer. El ambiente es bastante hostil hacia ella, pero el pintor la descubre y poco a poco va percibiendo que en esta joven sencilla hay una sensibilidad hacia el arte que nadie más de su entorno familiar parece tener. Entre ella y Johannes Vermeer (el actor Colin Firth) se establece una secreta complicidad y una tensión sexual tácita que se sublima en miradas calladas y en una aguja que penetra el lóbulo de una oreja para dar cabida a un arete de perla que se convierte en el símbolo de una relación imposible y de una película excepcional.

Publicado en la columna “Séptimo arte” (El Tiempo- Edición Medellín, 19/11/04). Pág. 2-2
©Casa Editorial El Tiempo, 2004

Girl-with-a-Pearl-Earring-2004-movie-poster

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