Norman, de Joseph Cedar

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Norman (2016), escrita y dirigida por el neoyorquino Joseph Cedar, se llama originalmente Norman: The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer (2016) y ese titulo tan largo es un micro resumen de su argumento: presenciaremos el discreto ascenso y la estruendosa caída de un hombre acostumbrado a arreglar encuentros y a hacer acuerdos entre terceros, un cabildero profesional llamado Norman Oppenheimer.

Su tarjeta profesional lo presenta como un “estratega”, pero Norman es ante todo un oportunista que utiliza la mentira y la adulación para conseguir sus propósitos, para establecer alianzas entre poderosos y lucrarse colateralmente de ellas. No es un hombre de las grandes ligas en este oficio, Norman es un perdedor con delirios de grandeza: ha mentido tanto y a tantos que ya empieza a creer en sus propios embustes.

Norman (2016) de Joseph Cedar

Sin embargo esta película –coproducción entre Israel y Estados Unidos- se las arregla para hacer un retrato de Norman entre patético y conmovedor, amén de misterioso y etéreo, pues de él nada sabemos con certeza: jamás lo vemos en su domicilio, ni rodeado de su familia o en un momento de descanso. Tiene un sobrino abogado y de él se aprovecha también para trepar cuando le conviene.

Un día, entre tanta chapuza y tanto sueño grandilocuente y frustrado, Norman da en el blanco. Para su sorpresa hace un contacto que no solo es real, sino enormemente poderoso. Este filme es la narración de la manera en la qué Norman administra ese éxito, esos 15 minutos warholianos de fama a los que tenemos derecho. Si este hombre era parlanchín antes de conocer la gloria, pueden imaginarlo ahora. Entenderán también su destino, descrito en el título en inglés del filme.

Norman (2016) de Joseph Cedar

El de Norman Oppenheimer es un rol que necesitaba de una mezcla de encanto, picardía y sabiduría popular, y Joseph Cedar encontró en Richard Gere al actor adecuado. Estoy seguro que el lector siente desconfianza de ese nombre y es natural sentirla. Gere se quedó encasillado en el cómodo papel de galán y ya en el otoño de su vida no ha encontrado papeles adecuados para su perfil, que nunca ha sido el de un gran intérprete. Sin embargo encarnar a Norman ha supuesto para él un reto que ha sabido cumplir y superar. Él es esta película.

La de Norman es también una historia de redención personal. La suya es la vida de un hombre que cae envuelto en sus mentiras, pero que no quiere irse con su nombre manchado. A veces un acto de grandeza, uno solo, sirve para redimir toda una existencia de errores y desaciertos. A veces no es demasiado tarde para intentarlo.

Publicado en el periódico El Tiempo (Bogotá, 30/07/17), sección “debes hacer” pág. 7, con el título “15 minutos de fama”.
©Casa Editorial El Tiempo, 2017

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