Vida, pasión y muerte del ‘profeta enojado de los aires’: Network, de Sidney Lumet

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“Era básicamente una película muy seria, contada en términos cómicos”
-Sidney Lumet

“En el guion de Network, Chayefsky no está escribiendo una farsa: está diciéndonos una o dos cosas”
-Pauline Kael, When the lights go down

La película llega a su fin y la pregunta que surge de inmediato es “¿Cómo se les ocurrió esto?”. Es tan absolutamente brillante la concepción de la premisa dramática y tan hábil su ejecución, que uno no tiene más remedio que quedarse un buen rato admirando la inteligencia de sus creadores, su valentía y su don profético. Fueron capaces en 1976 de contarnos –así se les viniera encima el mundo- lo que iba a pasar con la televisión en el siglo XXI, en qué engendro informe y carente de todo asomo de ética y de valores sociales se iba a convertir, ese monstruo donde los realities, la banalidad, la parcialidad y lo escandaloso desplazarían el gusto por lo serio, lo responsable, lo objetivo y lo formativo. Y lo hicieron a través de una fábula extrema, tan agudamente dolorosa que hasta permite tener espacio para una risa sardónica que es, ante todo, un rictus de asco ante la falta de escrúpulos de un puñado de personajes caricaturizados para los fines expositivos que se requerían, pero que estaban reflejando a seres que existían (¡y hacían negocios!) en esos momentos y que era necesario desnudar. Guardadas las proporciones, lo que Orson Welles hizo en Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) con la prensa sensacionalista de William Randolph Hearst, lo iban a hacer el guionista Paddy Chayefsky, el productor Howard Gottfried y el director Sidney Lumet con la vulgaridad de la televisión, a través de esta obra maestra llamada Network (1976). La idea era denunciar, revelar las verdaderas intenciones del medio, irritar, hacer –quizá- que la gente se asomara a las ventanas y gritara indignada “¡Estoy muy enojado y no voy a tolerar más esto!”.

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Para lograr eso tenían, obviamente, que sacudirlos. Y no iban a conseguirlo con una historia complaciente. Por eso Paddy Chayefsky saca de las entrañas un relato que sólo podía concebirlo alguien que conociera el monstruo desde adentro, y él tenía porqué saberlo. Entre 1952 y 1972 fue uno de los escritores para televisión más prolíficos en el campo de los seriados (los cuales inicialmente se hacían en vivo) y las películas. Participó en Danger (donde conoció a Sidney Lumet), en The Gulf Playhouse, en Goodyear Television Playhouse, en The Philco Television Playhouse… su experiencia y su éxito eran enormes. Incluso en 1953 se exhibió en ese último show su drama televisivo Marty, cuya posterior versión al cine –que él mismo adaptó- fue galardonada por el Oscar a mejor película, guion, director y actor, obteniendo además la Palma de Oro en Cannes. En 1955 trató de venderle a NBC una parodia sobre un show de variedades bastante fuera de lo común, emitido por una estación de televisión de Ohio, que termina capturando a la audiencia y sacando del aire el seriado semanal de Ed Sullivan. Antes de Network solo había participado en el cine con dos guiones adaptados (Middle of the Night, 1959; The Americanization of Emily, 1964) y dos guiones originales: The Goddess (1958) y The Hospital (1971); por este último obtuvo su segundo Oscar. Después de Network solo hizo otro guion más, el de Estados alterados (Altered States) en 1980. Fallecería al año siguiente apenas a los 58 años de edad. Fue un genio temerario. Y convencido, hasta la obstinación, de lo que hacía. Por eso en los créditos iniciales de este filme se lee “Network by Paddy Chayefsky”, como si se tratara de un drama teatral. Esta era su obra, su declaración de principios y, de alguna forma visionaria, su legado.

Sidney Lumet y Paddy

Sidney Lumet y Paddy Chayefsky

La triste anécdota que disparó la idea primigenia de Network tuvo lugar el 15 de julio de 1974. Durante el talk show matutino “Suncoast Digest”, de un canal local de Sarasota, Florida, la presentadora Christine Chubbuck –que sufría de un trastorno depresivo- sorprendió a los televidentes con esta frase: “Manteniendo la política del Canal 40 de traerles lo último en sangre y entrañas, y a todo color, van a ver otra primicia: un intento de suicidio” (1). A continuación sacó un revólver calibre .38 y se disparó detrás del oído derecho, desplomándose sobre el escritorio. Moriría en un hospital horas después. Problemas personales, soledad y un cambio en las políticas editoriales del canal, que buscaba privilegiar la violencia para aumentar la sintonía la llevaron a tomar tan extrema decisión.

Chayefsky estaba atento. El mismo mes empezó a escribir el guion de Network. Ya NBC le había rechazado una propuesta que el guionista hizo para una serie cómica sobre la soltería. La televisión que tanto amó se estaba degradando, las noticias y el entretenimiento parecían borrar sus fronteras. Ya los presentadores de noticias no se escogían por su credibilidad: “No es que tan inteligentes son, sino como lucen, como suenan. Son modelos” (2), se lamentaba. Él afirmaba que los noticieros de televisión “nos desensibilizan totalmente frente al vicio, la brutalidad, los asesinatos, la muerte, así que ya no sentimos activamente los dolores de la víctima o el sufrimiento de sus vidas, ni sentimos su dolor. Hemos perdido nuestro sentido del shock, nuestro sentido de humanidad” (3). Era hora de hacer (y de escribir) algo al respecto.

Peter Finch como Howard Beale en Network (1976)

Peter Finch como Howard Beale en Network (1976)

Él y el productor Howard Gottfried se conocían desde que este trabajaba para el show de Ed Sullivan en las épocas gloriosas de la televisión. Ambos eran amigos cercanos y Gottfried produjo The Hospital, una película que incluso los puso a ambos en un litigio con United Artists (UA), pues la empresa quería vender los derechos de ese filme a la ABC junto a otra película menos exitosa. Chayefsky le comentó del guion que estaba escribiendo y a pesar de la querella legal con UA, firmaron un contrato con esa compañía para financiar el futuro filme. Sin embargo el tema les pareció muy difícil a los ejecutivos de UA y decidieron retirarse. La MGM produciría la película. Luego UA rogó que lo volvieran a tener en cuenta: distribuiría a Network por fuera de Norteamérica.

Sidney Lumet llega al proyecto por la vieja relación que sostenía con Chayefsky y por sus orígenes en la televisión. “Vinculado a la CBS en 1950, trabajó la mayor parte de la década dirigiendo dramas en vivo para shows como You Are There, Omnibus, Best of Broadway, Alcoa Theater y Goodyear Playhouse” (4). Conocía el medio, estaba convencido de la decadencia en la que estaba sumido y, tal como Chayefsky, tenía suficiente conocimiento de causa para no cometer un error que invalidara la propuesta que pretendían. Además su capacidad para la dirección de actores era proverbial. Y acá sí que se puso a prueba esa cualidad. La historia enfrentaba a cuatro personajes protagónicos conformando dos parejas antagónicas. Por un lado está la vieja guardia televisiva, romántica e ingenua, representada por Max Schumacher (William Holden), presidente de la división de noticias de la ficticia Union Broadcasting System (UBS) y Howard Beale (Peter Finch), el presentador estrella (el anchorman) del noticiero nocturno del canal. Por otro lado están los ejecutivos jóvenes a las órdenes de un conglomerado financiero –la Communications Corporation of America (CCA)- que ha tomado las riendas de USB: Frank Hackett (Robert Duvall) y Diana Christensen (Faye Dunaway).

Paddy Chayefsky y Sidney Lumet ante la moviola

Paddy Chayefsky y Sidney Lumet ante la moviola

Unos y otros van enfrentarse en un juego de poder, donde el honor y la desesperación impotente de unos se enfrenta a la falta de escrúpulos y a la ambición por el rating de los otros. Cuando Schumacher le comunica a Beale que va a ser despedido dadas los bajas mediciones de sintonía, el presentador informa al aire que va a suicidarse en vivo la semana próxima, “así los de relaciones públicas tendrán una semana para promocionar el programa. Debería darnos un índice de audiencia increíble. Un porcentaje de 50”. El pasmo y a la ira inicial de los ejecutivos ante la inesperada declaración pública da paso a la oportunidad que el mismo presentador de noticias había mencionado: el lucrarse de esta situación para ganar televidentes. Lentamente el enajenado Beale, que empieza a expresar su frustración y su ira al aire, dado que ya no tiene nada que perder, se convierte en un instrumento a manipular, en el “profeta enojado de los aires” que editorializa, que arremete, que entra en trance, que le pide a la gente que exprese a gritos su ira. Los índices de sintonía están por las nubes. Todo es felicidad. Sin embargo, “el profeta” va a salirse de control, va volverse un hombre incómodo…

Faye Dunaway en Network (1976)

Faye Dunaway en Network (1976)

La película no tiene piedad para con la voracidad de los ejecutivos. Particularmente dura es con la figura de Diana Christensen, la productora de programas de entretenimiento del canal y que terminará manejando una división en la que se funden noticias con entretenimiento, llegando al paroxismo al convertir al noticiero en “The Network News Hour”, en el que Beale comparte espacio con pitonisas y otras atracciones de feria. En un momento dado ella se presenta como “un lacayo racista de los círculos imperialistas dominantes”, y quizá en el contexto en que lo pronuncia sea una broma, pero habla muy claro sobre lo que ella opina de sí misma. Christensen –para quien nada es sagrado- planea además hacer shows “de contracultura”, donde –por ejemplo- grupos extremistas exhiban sus actos (robos, secuestros, terrorismo) grabados en el momento mismo en que se están produciendo. ¿Qué tal bautizar al programa “La hora de Mao Tse Tung”? Suena bien, ¿no? Para promocionar al Ejercito Ecuménico de Liberación –el responsable de esos atentados- la ambiciosa ejecutiva no tiene inconveniente en pactar con una líder comunista radical que es el contacto con el movimiento. Ya vemos lo que Chayefsky pensaba de la pureza de los motivos de los grupos de izquierda.

Faye Dunaway en Network (1976)

Faye Dunaway en Network (1976)

Network además fue capaz de predecir la globalización del mundo y de revelar las verdaderas intenciones de las corporaciones financieras. En una escena terrorifica por lo clarividente, Beale es aleccionado por Arthur Jensen (interpretado por Ned Beatty), presidente de la compañía dueña de la UBS, quien le explica cómo funcionan las cosas en realidad en el mundo: “Usted se pone de pie en su pequeña pantalla de 21 pulgadas, y aúlla acerca de “América”, y “democracia”. No hay América, no hay democracia. Sólo hay IBM e ITT y AT& T. Y Dupont, Dow, Union Carbide y Exxon. Esas son las naciones del mundo de hoy. Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, señor Beale. El mundo es un colegiado de corporaciones inexorablemente determinado por las inmutables leyes de los negocios. El mundo es un negocio, Sr. Beale”. El profeta ha encontrado ahora su nuevo evangelio corporativo y va a difundir su palabra.

Network (1976)

Network (1976)

Network está constituida por discursos así. Chayefsky sabe que llenar la película de soliloquios le iba a quitar naturalidad, dándole un tono aleccionador, pero él estaba seguro de la solidez de esos mensajes, de la fuerza de sus palabras, y de la capacidad de los actores designados para dar voz a esos textos tan agresivos y a la vez tan lúcidos. Bien lo expresaba Greg Ng en su texto On the Decline of the New Hollywood and the Prescience of Network: “El guion de Chayefsky es mucho más ambicioso y detallado que cualquier cosa que Hollywood ofrece para disenso estos días. La suposición de Network de que el público podría responder positivamente a lo que es esencialmente un guion denso, prolijo, ubicado en medio de acontecimientos actuales y que hace preguntas incómodas, fue reivindicada” (5). Cuando la película se estrenó el 14 de noviembre de 1976 causó un impacto instantáneo, polarizando opiniones. Al otro día en su reseña de The New York Times, el crítico de cine Vincent Canby escribe que “Yo supongo que mucha gente va a desdeñar la película basándose en que varios de los despropósitos que el Sr. Chayefsky y el Sr. Lumet relatan con tanto cuidado no podrían suceder, lo que es perder el punto de lo que ellos se traen entre manos. Estos puntos de vista perversamente distorsionados de cómo la televisión se ve, suena, y, en efecto, es, conforman el electrocardiograma satírico del corazón oculto no sólo de la televisión, sino también de la sociedad que la mantiene y es, a la vez, mantenida por ella” (6).

William Holden y Faye Dunaway en Network (1976)

William Holden y Faye Dunaway en Network (1976)

La película sin duda estaba adelantada a su tiempo y las críticas provenientes de la televisión no se hicieron esperar, acusando a Network por atacar a mansalva a un medio que no era más corrupto que el cine. Lumet se defendía de esas críticas: “Cualesquiera que sean los crímenes de los que el cine haya sido culpable –y el cielo sabe que lo ha sido- las películas son aún voluntarias. El público paga para entrar. Y nadie alguna vez sentó en la primera fila de un cine a un niño de dos años y medio llorando para calmarlo. La televisión es usada como niñera y tranquilizante. Está en el hogar, sin restricciones. Y ahí es donde empieza a encajar con el comportamiento norteamericano. Es una excusa perfecta para la carencia de responsabilidad personal. Y esto es acerca de lo que nuestra película trata” (7).

Network –que corresponde al inicio del declive del llamado “nuevo Hollywood”- fue nominada a 10 premios Oscar y obtuvo cuatro: Chayefsky recibió su tercera estatuilla y junto a él Faye Dunaway, como mejor actriz, y Beatrice Straight (que interpretaba a la esposa de Max Schumacher) como mejor actriz de reparto. Peter Finch había fallecido el 14 de enero de 1977 y se convirtió en el primer actor en ganar un Oscar póstumo por su papel en este filme.

Sin embargo una obra tan arriesgada como Network no obtuvo el Oscar a mejor película. La derrotó Rocky. Sin palabras.

Referencias:
1. Steven Payne, Carrying the Torch, Bloomington, IN, Xlibris Corporation, 2011, p.12

2. Frank R. Cunningham, Sidney Lumet: film and literary vision, 2a ed., Lexington, KY, The University Press of Kentucky, 2001, p. 222

3. Matthew C. Ehrlich, Journalism in the movies, Champaign, IL, University of Illinois Press, 2004, p. 122

4. Del Jacobs, Interrogating the image: movies and the world of film and television, Lanham, MD, University Press of America, 2009, p. 93

5. Greg Ng, “On the Decline of the New Hollywood and the Prescience of Network”, sitio web: Senses of Cinema [2005], disponible en: www.sensesofcinema.com/2005/37/network/, consulta: 22 de noviembre de 2012

6. Vincent Canby, “Network”, sitio web: The New York Times [1976], disponible en : http://movies.nytimes.com/movie/review?res=EE05E7DF173CB82CA6494CC1B7799A8C6896, consulta: 22 de noviembre de 2012

7. David Sterritt, “Lumet: Endlessly Energetic”, en: Joanna E. Rapf ed., Sidney Lumet: Interviews, Jackson, University Press of Mississippi, 2006, p. 71

Publicado originalmente en la revista Kinetoscopio No. 94 (Medellín, vol. 21, 2011) Págs. 106-110
©Centro Colombo Americano de Medellín, 2011

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.

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