Maureen O’Hara: la indomable pelirroja del cine de John Ford

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“The best bloody actress in Hollywood”
-John Ford

“Es con el corazón triste que compartimos la noticia de que Maureen O’Hara falleció, de causas naturales, mientras dormía. Maureen era nuestra adorada madre, abuela, bisabuela y amiga. Murió en paz rodeada por su querida familia, que celebraba su vida escuchando la música de su película favorita, El hombre tranquilo”, reza la declaración pública de los familiares de la actriz, dada a conocer el sábado 24 de octubre de 2015, para informar sobre su deceso a los 95 años de edad.

No es casual que entre una filmografía que se extendió durante más de seis décadas, sea una película de John Ford la favorita de Maureen O’Hara. El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952) fue el tercero de los cinco largometrajes que hicieron juntos y es probable que sea el filme más cercano al corazón de Ford, toda vez que es el homenaje que siempre quiso hacerle a la Irlanda de sus ancestros, y quien mejor que una auténtica actriz irlandesa –que además era pelirroja, de ojos verdes y temperamental– para protagonizarla. Los cinco filmes que Maureen O’Hara hizo para Ford entre 1941 y 1956 la convierten por derecho propio en una de las actrices fundamentales de su cine, “su dama de los años cincuenta”, como me refiere Tag Gallagher, el autor de uno de los libros fundamentales sobre este realizador, John Ford, el hombre y su cine, en una comunicación personal.

Maureen O’Hara en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford

Maureen O’Hara en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford

Pero regresemos en el tiempo y veamos cómo empezó esta relación profesional entre actriz y director. Fue el actor Charles Laughton el responsable de la presencia de Maureen O’Hara en el cine de Hollywood, al traerla de Inglaterra para protagonizar con él El jorobado de Nuestra Señora de París (The Hunchback of Notre Dame, 1939). Ante el éxito de ese filme, donde ella representó a la gitana Esmeralda, la RKO la contrató para asegurar sus servicios, pero la vinculó a cintas de dudosa calidad. Impedida para regresar a Europa debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial, la actriz se dedicó a darse a conocer en los círculos sociales de Los Ángeles siguiendo el consejo de su agente Lew Wasserman.

Ahí se enteró que el director John Ford había sido vinculado al proyecto de Qué verde era mi valle, después de que la Fox había decidido despedir al director original del proyecto, William Wyler. Maureen vio la oportunidad que necesitaba para hacer despegar su carrera. “Así solo sea una sola línea de dialogo, así solo sea para llevar una hoja de hierba, consígueme una parte en esa película o muérete” (1), le dijo a su agente entre bromeando y sintiéndose desesperada.

Maureen O’Hara y Walter Pidgeon en Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941), de John Ford

Maureen O’Hara y Walter Pidgeon en Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941), de John Ford

Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941) estaba pensada para ser la respuesta de la Fox a Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939) de ahí que el productor Darryl Zanuck quisiera actores de gran perfil para protagonizarla como Laurence Olivier y Tyrone Power. Para el papel de Angharad, la única hermana del protagonista y relator, se pensó en Katharine Hepburn, pero Ford ya había trabajado con ella y no le parecía adecuada para el rol. Gene Tierney era la segunda opción, pero también Ford conocía su trabajo y no quiso vincularla. Descartadas así mismo Martha Scott y Geraldine Fitzgerald, el director quiso probar con la joven actriz irlandesa.

Recuerda Maureen O’Hara que “Me presenté a la Twentieth-Century Fox para entrevistarme con Ford y hablamos sobre su familia en Irlanda, sobre sus padres en Maine, sobre cómo había crecido. Al parecer yo comenté algo acerca de una de sus tías… “Oh era una shawlie?” Eso significa una mujer que lleva un chal. Y nunca se olvidó de eso. Siempre decía que la primera vez que sentó a hablar de cine conmigo, yo había insultado a su familia y había llamado shawlie a su tía. Le encantaba contarlo. Y, sin prueba ni nada, me contrató” (2). La Fox negoció con la RKO parte de su contrato para poder vincularla a una película anual con ellos.

Maureen O’Hara en Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941), de John Ford

Maureen O’Hara en Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941), de John Ford

Maureen y Ford empezaron a establecer una relación cercana sin siquiera haberse iniciado el rodaje de Qué verde era mi valle. El director la invitó a cenar a su hogar y dado su mutuo interés en Irlanda se hicieron cercanos. La actriz se convirtió en comensal semanal en el hogar de los Ford. Incluso ella empezó a llamarlo “Pappy”, que era su apodo favorito. En una de esas veladas con la familia del director conoció a John Wayne, con quien formaría una amistad de por vida.

La filmación de Qué verde era mi valle no tuvo contratiempos para ella, pese a las advertencias de todos respecto a la personalidad endiablada de Ford. Sobre el director recordaba Maureen que “tenía un talento plástico mucho mayor que el del resto de directores con quienes yo había trabajado. En seguida me di cuenta que de que el señor Ford era un pintor cinematográfico que controlaba con maestría todas las escenas hasta en sus menores detalles. En una de mis primeras escenas con Walter Pidgeon, que se desarrollaba en una cocina y en la que había una silla…, lo vi utilizar las luces como si fueran pinceles” (3). Ford la benefició con abundantes primeros planos de su hermoso rostro y siendo en la película la única mujer en una familia de siete hijos su presencia no pasó nunca inadvertida.

Maureen O’Hara en Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941), de John Ford

Maureen O’Hara en Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, 1941), de John Ford

Qué verde era mi valle es una saga familiar situada en una pequeña comunidad minera en Gales. Está contada en primera persona por el menor de los hijos de esa familia de mineros, y Ford y el guionista Philip Dunne la estructuran en forma de flashback a partir de los recuerdos de infancia de ese hombre, Huw, que ahora tiene cincuenta años y se apresta a dejar para siempre su pueblo. Era completamente insólito para la época que una película fuera narrada y más aún por uno de sus protagonistas. Es más, todo el filme tiene el punto de vista del muchacho. Maureen interpreta a Angharad, la única mujer entre los siete hijos de la familia. Ella otorga el énfasis romántico a la historia, al enamorarse del pastor del pueblo (Walter Pidgeon), que debe renunciar a su amor para que ella se case con un hombre acomodado.

La guerra en Europa impidió que se filmara en Gales y se optó por rodar en un terreno en Malibú que no tenía las características cromáticas de la región original y por eso se decidió filmar en blanco y negro. Pese a no tener las proporciones épicas que Zanuck aspiraba, Qué verde era mi valle fue el mayor éxito de taquilla para la Fox en 1941 y recibió diez nominaciones al premio Óscar, obteniendo cinco estatuillas incluyendo las otorgadas a mejor director y mejor película. En este último apartado derrotó nada menos que a Ciudadano Kane, de Orson Welles. Para Ford era ya su tercer Óscar como director.

John Wayne y Maureen O’Hara en Río Grande (1950), de John Ford

John Wayne y Maureen O’Hara en Río Grande (1950), de John Ford

Pasaron 9 años y 23 películas en la carrera de Maureen O’Hara para que John Ford la convocara de nuevo. En ese lapso de tiempo, aunque trabajó para directores como Henry King, Jean Renoir, George Seaton y Nicholas Ray, la verdad es que estaba encasillada como actriz en películas de espadachines, piratas y aventuras en parajes exóticos; se separó de su primer esposo, volvió a casarse, tuvo una hija y se hizo ciudadana de Estados Unidos. Ford –Oficial de la Marina- cumplió sus compromisos como documentalista de propaganda durante la Segunda Guerra Mundial, hizo luego obras maestras como They Were Expendable (1945), Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946) y las dos primeras partes de su trilogía de la caballería –Fort Apache (1948) y She Wore a Yellow Ribbon (1949)- y se lanzó como productor independiente con su compañía Argosy Pictures. Actriz y director no perdieron el contacto durante esos años. En la postguerra Maureen era permanentemente invitada al yate de Ford, el Araner, donde servía de amanuense para “Pappy” mientras este le dictaba líneas de dialogo e ideas para el guion de El hombre tranquilo, filme en el que ella se había comprometido a actuar.

John Wayne, Maureen O’Hara y Victor McLaglen en Río Grande (1950), de John Ford

Para la década de los cincuenta el sueño de Ford de ser independiente se había estrellado con la dura realidad: si quiere hacer realidad su viejo anhelo de hacer El hombre tranquilo –su película irlandesa– debe aliarse con Republic Pictures poder obtener la financiación requerida. Los ejecutivos de esa empresa le obligan a hacer previamente un largometraje que tenga éxito y así compensar las posibles pérdidas de su aventura en Irlanda. Surge así la última parte de su trilogía de la caballería: Río Grande. Ya John ‘Duke’ Wayne y Maureen O’Hara están comprometidos para El hombre tranquilo y a ellos recurre para hacer este filme “prerrequisito”. Él interpretara al Teniente Coronel Kirby Yorke y ella a su exesposa Kathleen, separados desde hace quince años cuando él tuvo que quemar su plantación sureña siguiendo las órdenes de sus superiores. Ambos vuelven a reunirse cuando su hijo mutuo se alista como soldado raso en el regimiento de su padre al fallar en la academia de West Point. Kathleen llega a impedir que siga en el ejército, pero el muchacho está decidido a permanecer allí. El lento reencuentro romántico entre sus padres es uno de los ángulos de un filme que sorprende por lo bien concebido y ejecutado, considerando que se rodó en 32 días con solo 352 tomas. Los más de dos millones de dólares que recaudó en taquilla, era lo que se necesitaba para tranquilizar a los ejecutivos de Republic y dar luz verde a El hombre tranquilo.

John Wayne y Maureen O’Hara en Río Grande (1950), de John Ford

John Wayne y Maureen O’Hara en Río Grande (1950), de John Ford

En Río Grande Ford de nuevo se muestra muy condescendiente con Maureen O’Hara. En varias ocasiones se dirige incluso a ella en el idioma irlandés (gaélico). “Creo que estaba enamorado de Maureen” (4) afirmaba la actriz Olive Carey. Su hijo Harry Carey Jr., actor en Río Grande contaba que “Maureen lucia tan preciosa que uno se quedaba sin aliento al verla cada mañana. Me hubiera gustado ser el protagonista y poder hacer una escena romántica con ella como ‘Duke’ lo haría. El tío Jack [así llamaba a Ford] pospuso esa escena hasta el último día del rodaje” (5). Todo parecía indicar que John Ford estaba celoso de Wayne y de la química entre ambos actores.

Scott Eyman afirma en su libro John Ford: Las dos caras de un pionero 1894-1973, que “Río Grande fue el inicio de un notable periodo de madurez en los retratos femeninos trazados por Ford: las tres películas en las que John Wayne fue pareja de Maureen O´Hara (Río Grande, El hombre tranquilo y Escrito bajo el sol) son exploraciones maduras y complejas de todas las fases del amor adulto, desde los fuertes anhelos sexuales del cortejo, a los difíciles compromisos de la rutina diaria, hasta llegar a la amarga realidad de la separación y el distanciamiento” (6).

John Wayne y Maureen O’Hara en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford

John Wayne y Maureen O’Hara en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford

Ford viajó a Irlanda a buscar las locaciones adecuadas para El hombre tranquilo y allí conoció de cerca a la familia de Maureen. Incluso dos de sus hermanos fueron incluidos en el reparto del futuro filme. Mientras estaba allá le envió a la actriz unas cartas en que le expresaba unos sentimientos románticos que nunca le expresó personalmente. La actriz las hizo públicas en su autobiografía, ‘Tis Herself, publicada en 2004, y las reveló porque consideró que Ford más que enviárselas a ella se las envió a Mary Kate Danaher, su personaje en El hombre tranquilo. El 6 de junio de 1951 empezarían las seis semanas de rodaje en suelo irlandés, en la localidad de Cong, donde el mal clima sería la constante. En julio regresaron a Hollywood para filmar las escenas en interiores y un mes después la película estaba lista para montaje. El hombre tranquilo transcurre en Innisfree, un pueblo inexistente, imaginado por Ford en esplendoroso Technicolor. Como afirma Martin McLoone en su texto sobre cine irlandés: “Lo que vemos aquí es una visión de Irlanda sostenida por la comunidad Irlandesa-americana en que Ford se crio; los excesos románticos de esa visión son atribuibles al poder que tiene el exilio para embellecer los recuerdos con la fantasía” (7).

John Ford, Meta Sterne y Maureen O’Hara en Irlanda durante el rodaje

John Ford, Meta Sterne y Maureen O’Hara en Irlanda durante el rodaje

Allá llega Sean Thornton (John Wayne), buscando sanar sus heridas espirituales en medio del nido de donde algún día se fue para buscar fortuna en América. Lo que encuentra no es exactamente paz, sino a una mujer tozuda como Mary Kate Danaher, a quien desposa sin que pueda reclamar la dote a la que ella tiene derecho. Mary se exaspera ante la pasividad de su marido y se da entre ellos una lucha de poderes y de obstinación que llega hasta el maltrato, de ahí que los movimientos feministas hayan “acusado falsamente a El hombre tranquilo de ser una cinta misógina, cuando en realidad se trata de una película en la que la protagonista femenina rechaza aceptar el orden preestablecido, o a su marido, hasta obtener lo que es suyo por derecho” (8). Sus excelsos valores de producción, su sentido del humor, la química entre Wayne y O´Hara y el corazón que Ford le puso a esta narración han hecho de El hombre tranquilo un clásico adorado por generaciones sucesivas de cinéfilos. Le dio a su director su cuarto y último premio Oscar.

John Wayne y Maureen O’Hara en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford

John Wayne y Maureen O’Hara en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford

Las dos películas finales de Mauren O´Hara a las órdenes de John Ford tienen varias cosas en común: se basan en historias biográficas reales, están ambientadas en instituciones militares en las primeras cuatro décadas del siglo XX (el ataque japonés a Pearl Harbor es un elemento dramático de ambos filmes) y Mauren interpreta a la esposa del protagonista. Difieren sin embargo en el tono que Ford utiliza para atenuar su dramatismo: una apela a la comedia –Cuna de héroes (The Long Gray Line, 1955)- y la otra al esperpento –Escrito bajo el sol (The Wings of Eagles, 1957).

Cuna de héroes está basada en la biografía de un suboficial irlandés, Martin Maher, que pasó cincuenta años como instructor de educación física en la academia de West Point, viendo así pasar por su lado a infinidad de cadetes, muchos de los cuales perecieron en las dos guerras mundiales. Tyrone Power interpreta a Maher con excesivo histrionismo y un marcado acento, lo que le da un rasgo caricaturesco a su personaje. Mauren es Mary O’Donnell, una criada irlandesa de la que se enamora. Al principio Ford hace que el personaje no le hable a Maher y luzca torpe, haciendo de esta primera parte del largometraje un ejercicio de levedad que va a lucir fuera de lugar cuando la segunda mitad de Cuna de héroes –rodada en CinemaScope- se llene de tragedias familiares, bajas militares, remordimientos y acongojado patriotismo. Maureen tiene un rol subyugado, pero pleno de fuerza y dignidad. “La inteligente y estilizada interpretación de O´Hara ofrece una aguda interacción entre la actuación étnica y la emoción más profunda, aunadas en una gran economía de gestos” (9), opina Joseph McBride en su libro.

La relación personal entre la actriz y el director alcanzó uno de sus puntos más bajos durante el rodaje de esta cinta: el trato desobligante y grosero que Ford habitualmente daba a otros intérpretes esta vez fue también para ella. Al parecer que Maureen se haya separado de su segundo esposo y empezara una larga relación romántica con Enrique Parra, un financista mexicano, fue uno de los factores que provocaron esta tormenta con el director, que no aprobaba el divorcio y que probablemente estaba celoso de él.

Cuna de héroes (The Long Gray Line, 1955), de John Ford

Cuna de héroes (The Long Gray Line, 1955), de John Ford

Escrito bajo el sol es una biopic del piloto de la Marina Frank W. “Spig” Wead (John Wayne) que luego de un accidente doméstico en el que queda parapléjico se convierte en dramaturgo y guionista (él escribió para Ford el guion de They Were Expendable). Mauren O´Hara hace las veces de su esposa, Min Wead. Sorprende la ligereza y el acento paródico con las que se describen las aventuras aéreas de Spig; estas secuencias de slapstick burdo –donde la propia Maureen interviene- no parecen dignas del cine de Ford en su improvisación y mal gusto. En el fondo del filme subyace la relación conyugal que se desmorona entre Spig y Min, puesto que él se mantiene ausente del hogar y ella debe trabajar para sostener sus dos hijas. Tras el accidente de Spig es él quien le pide que se aleje, pues no quiere obligarla a permanecer al lado de un hombre discapacitado y demasiado orgulloso para que su esposa lo vea sufrir. El papel de Maureen es el de una mujer valiente, que decide un día dejar de vivir como una nómada y toma las riendas de su hogar, aunque parece por momentos sucumbir agobiada por la carga familiar. “Es la única esposa de un oficial en toda la obra de Ford que no acepta su papel subordinado” (10), anota Tag Gallagher. Su actuación es magnífica, pero las vibrantes escenas en las que ella encuentra un escape a su soledad en la bebida fueron eliminadas de Escrito bajo el sol a petición de las hijas de Spig.

John Wayne y Maureen O’Hara en Escrito bajo el sol (The Wings of Eagles, 1957), de John Ford

John Wayne y Maureen O’Hara en Escrito bajo el sol (The Wings of Eagles, 1957), de John Ford

Pese a que el trato de Ford hacia Maureen fue muy diferente y toleró que ella se equivocara en muchas ocasiones, obligando a un sinfín de repeticiones, la verdad es que ya era todo profesionalmente para ambos. Cuando el rodaje concluyó, el 4 de octubre de 1956, concluía también una relación de amor y odio de la que el cine se benefició. Una década más tarde, Ford respondía en una entrevista que “en realidad, yo la odiaba y ella me odiaba a mí, pero resultaba muy adecuada para los personajes” (11).

Prefiero quedarme con la opinión que Maureen tenía de él cuando Lindsay Anderson la entrevistó en Irlanda al concluir el rodaje de El hombre tranquilo: “Es un gran hombre y un estupendo director para el que trabajar. Con otros no pasarías de estar mediocre, pero con él… Es como si supiera qué es lo que ha de hacer con cada uno de nosotros para que logremos una buena interpretación: con algunos es amabilísimo y con otros se comporta como un bruto. Pero no te molesta porque, cuando ves los resultados, te das cuenta de que tenía razón” (12). Sus cinco largometrajes comunes están ahí para demostrarlo.

Referencias:
1. Aubrey Malone, Maureen O’Hara, The Biography, Lexington, The University Press of Kentucky, 2013, p. 30
2. Joseph McBride, Tras la pista de John Ford, Madrid, T & B Editores, 2004, p. 362-363
3. Tag Gallagher, John Ford – El hombre y su cine, Madrid, Akal, 2009, p. 275-276
4. Joseph McBride. Op cit. p. 551
5. Aubrey Malone. Op cit. p. 90
6. Scott Eyman y Paul Duncan, John Ford – Las dos caras de un pionero, 1894-1973, Colonia, Taschen, 2004, p. 143
7. Martin McLoone, Irish Film: The Emergence of a Contemporary Cinema, Londres, British Film Institute, 2000, p. 55
8. Scott Eyman y Paul Duncan. Ibid.
9. Joseph McBride, Op cit, p. 592
10. Tag Gallagher, Op cit. P. 480
11. Joseph McBride. Op cit. p. 594
12. Lindsay Anderson, Sobre John Ford: escritos y conversaciones, Barcelona, Ediciones Paidós, 2001, p. 35

Publicado en una versión más breve en el suplemento “Generación” del periódico El Colombiano (Medellín, 08/11/15), págs. 4-6
©El Colombiano, 2015

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.

Rodaje de El hombre tranquilo en Irlanda

Rodaje de El hombre tranquilo en Irlanda

Ford moja a Maureen O’Hara para una escena de Escrito bajo el sol

Ford moja a Maureen O’Hara para una escena de Escrito bajo el sol

Still promocional de Cuna de hèroes

Still promocional de Cuna de hèroes

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