Nunca es demasiado tarde para Welles

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La feliz recuperación y restauración de una película de Orson Welles que se creía incinerada hace décadas nos permite reflexionar sobre los orígenes del cine de este genial artista.

-“¡Oye! ¿No sabías que esa película todavía existe?” –le dice Orson Welles al cineasta Peter Bogdanovich. El año es 1969, la ciudad es Roma y la película de cuya existencia nos enteramos es Too Much Johnson, un filme que Orson Welles hizo antes de Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941).
-“Está en alguna parte. Creo que en Madrid. Algún día la usaré como regalo de cumpleaños para Jo Cotten. Estaba muy bien en ella…” -continuó Welles.
Sin embargo, no llegó a regalársela. Estando ausente mientras trabajaba como actor, en agosto de 1970 un incendió consumió su villa en España y con ella varios proyectos, libros no publicados, guiones inéditos y a Too Much Johnson, filmada en nitrato de celulosa y por ende altamente inflamable. Al momento del incendio el actor Robert Shaw arrendaba la casa.

Al lamentar lo ocurrido, Welles le expresaba al biógrafo Joseph McBride –según leemos en su libro What Ever Happened to Orson Welles?– que “Nunca me importaron mucho las posesiones, pero con los años había acumulado algunas. ¡Ahora le puedo contar a todo el mundo que grandiosos eran esos guiones! Sin embargo me hubiera gustado que hubieras podido ver Too Much Johnson. Era una hermosa película. Creamos una especie de Cuba soñada en Nueva York. La vi hace unos cuatro años y la copia estaba en perfectas condiciones. Sabes, nunca terminé su montaje por completo”.

Nada que hacer, Too Much Johnson había desaparecido para siempre. ¿Pero de qué película estamos hablando, si sabemos que Ciudadano Kane fue el debut de Orson Welles en el cine? La verdad es que este precoz realizador había tenido algunas experiencias cinematográficas previas a su primer largometraje. Su primera aproximación fue con The Hearts of Age (1934), una parodia surrealista de ocho minutos de duración que codirigió junto a su amigo William Vance y que fue rodada en 16mm durante el Festival Dramático de Verano en Woodstock. De acuerdo a Peter Boganovich en su texto Ciudadano Welles “lo que es fascinante –aparte de la obsesión con la vejez, que continuó siendo casi como un lema en todas las películas de Orson- es que la firma es inconfundiblemente suya. Las distintas escenas pasan ante al espectador con sorprendente velocidad y variedad, imágenes complejas de considerable vigor”. Pero en ese entonces los intereses de Welles no pasaban cerca del naciente cine sonoro. Estaba concentrado en la actuación, las producciones teatrales, los seriados y los dramas radiales. En 1937, tras retirarse del Federal Theatre, crea junto a John Houseman la compañía Mercury Theatre, un “teatro popular” que abre en noviembre de ese año Nueva York con la obra Julius Caesar, escenificada en un estado fascista.

Fotograma de Too Much Johnson (1938)

Fotograma de Too Much Johnson (1938)

Para la segunda temporada de Broadway de 1938 el Mercury Theatre tuvo la idea de revivir una farsa de 1894 llamada Too Much Johnson, escrita y protagonizada en su momento por William Gillette, en la que un seductor de Yonkers huye del esposo de su amante refugiándose en Cuba, suplantando la identidad del dueño de una plantación. En la obra participarían intérpretes habituales de la compañía teatral como Joseph Cotten, Arlene Francis, Howard Smith y Anna Stafford, nombre artístico de la esposa de Welles. La música la compuso el futuro escritor Paul Bowles, por ese entonces viviendo en Nueva York. La gran novedad de esta versión de Too Much Johnson es que cada acto del drama teatral estaba antecedido por una secuencia fílmica a manera de introducción que Welles rodó con sus actores y el camarógrafo de Pathé News, Paul Dunbar, durante el verano neoyorquino. La idea era filmar un prólogo de veinte minutos y luego dos secuencias de diez minutos cada una, que precedieran al segundo y al tercer acto respectivamente. “El prologo es una persecución desenfrenada, en el estilo del mudo burlesco, por los tejados, las calles y los diques. El rodaje marcado por el entusiasmo es una empresa familiar del Mercury y tiene, como único colaborador profesional, a un operador de noticiarios. Durante diez días, en decorados reales en Nueva York y sus alrededores, así como en un estudio improvisado, Orson Welles rueda con una libertad que la prensa compara con la de los realizadores de los años diez”, nos cuentan Jean-Pierre Berthomé y François Thomas en su hermoso libro Orson Welles en acción. Se rodaron aproximadamente veinticinco mil pies de película, alrededor de cuatro horas

Sin embargo la presentación en Broadway se canceló: hubo problemas con la Paramount Pictures por los derechos de autor, algunos actores se quejaron de no estar recibiendo el salario que se merecían, el montaje final no se concluyó, el teatro en Nueva York no estaba adaptado para presentar filmes, el dinero escaseó, y en definitiva el Mercury Theatre no podía arriesgarse a perder los cuarenta mil dólares de ganancia que la primera temporada del año –donde se habían presentado The Shoemaker’s Holiday y Heartbreak House– había dejado, apostándolo todo ahora a un proyecto que John Houseman veía como “un drama trivial, tedioso y pobremente ensayado”. Él y Welles decidieron que la obra sería reemplazada por Danton´s Death de Georg Büchner y que Too Much Johnson sería presentada interinamente en un teatro de Stony Creek, Connecticut. Pero las regulaciones de seguridad de esa localidad prohibían que se exhibieran películas rodadas en nitrato y Welles tuvo que poner en escena la obra teatral sin los segmentos filmados. Luego de tres presentaciones se canceló definitivamente en agosto de 1938. Otras fuentes afirman que la exhibición en Stony Creek fue concebida como un preestreno y que debido a la mala recepción del público se decidió no presentar el drama en Broadway. Como sea, Too Much Johnson nunca fue escenificada tal como Orson Welles la concibió. Su propuesta de fundir cine y teatro había fracasado. Años después el fuego se encargaría de reducir a cenizas su experimento y de privarnos a todos de ver la semilla de su talento como cineasta.

Fotograma de Too Much Johnson (1938)

Fotograma de Too Much Johnson (1938)

Eso, por lo menos, creíamos. Ahora avancemos varias décadas, cambiemos de siglo y vámonos para la localidad de Pordenone, al norte de Italia. Entre sus 51.700 habitantes habitan los miembros de la asociación Cinemazero, una entidad cultural que desde 1982 organiza cada otoño, en unión con la Cinemateca del Friuli, un festival de cine muy particular dedicado al cine mudo, Le giornate del cinema muto. Piero Colussi, uno de los fundadores de Cinemazero, recibió en el 2004 la llamada de un amigo suyo que tenía una empresa de envíos. En su bodega había una caja con unos viejos y malolientes rollos de película enviados desde Roma en tiempos inmemoriales. Colussi fue por los ocho rollos y los guardó en el sotano de Cinemazero.

Tiempo después el olor a ácido acético hizo que las cintas no fueran olvidadas de nuevo. Al ver que en las latas decía “Welles” y que no podía proyectar la cinta de nitrato de 35mm en Pordenone, Colussi las llevó taller de restauración de la universidad de Gorizia para que analizaran e identificaran el filme. A finales de 2008 le informaron que el actor Joseph Cotten aparecía ahí pero que no sabían que película era. Ciro Giorgini, codirector del documental Rosabella: la storia italiana di Orson Welles (1993), fue quien logró descubrir algo asombroso: que Too Much Johnson seguía entre nosotros.

Fotograma de Too Much Johnson (1938)

Fotograma de Too Much Johnson (1938)

El filme fue enviado a la Cineteca del Friuli en Gemona y de ahí transferido para su restauración a la George Eastman House en Rochester, que contó para la preservación con el apoyo económico de la National Film Preservation Foundation (NFPF) de San Francisco. La mayoría de la labor técnica se hizo en las instalaciones de Cinema Arts, un laboratorio fílmico en Pennsylvania. Previamente se había hecho un trabajo de conservación en el laboratorio holandés Haghefilm Digitaal, que logró preservar el 96% del metraje, que por fortuna se conservaba en muy buen estado.

El 7 de agosto de este año, la George Eastman House informó públicamente del proceso que llevó al rescate y preservación de Too Much Johnson. En palabras de Paolo Cherchi Usai, curador senior y quien supervisó el proyecto, “esta es de lejos la más importante restauración fílmica de la George Eastman House en largo tiempo. Sostener en las manos la misma copia que fue montada personalmente por Orson Welles hace 75 años provoca una emoción que es imposible de describir”. La película tendrá su estreno mundial precisamente en Pordenone el 9 de octubre de este año, en el marco de la 32a versión del festival Le Giornate del Cinema Muto. En la Eastman House se estrenará el 16 de octubre en el teatro Dryden en Rochester, New York.

Ahora bien, ustedes se preguntarán ¿Qué estaba haciendo una copia de Too Much Johnson archivada durante años en un pueblo de Italia? Welles vivió dos décadas en ese país, fue esposo de la actriz italiana Paola Mori y hacía el montaje de sus filmes en los estudios de postproducción romanos Safa-Palatino. Es posible que enviara a Roma una copia de trabajo de la película y que después lo olvidara. El motivo que la llevó luego a una bodega de mensajería en Pordenone es parte de la magia del cine. La misma magia que nos permitirá a todos ver por fin Too Much Johnson. ¿Tarde? Créanme, nunca es demasiado tarde para Orson Welles.

Publicado en el suplemento “Generación” del periódico El Colombiano (Medellín, 18/08/13). Págs. 4-5
©El Colombiano, 2013

Joseph Cotten en Too Much Johnson (1938)

Joseph Cotten en Too Much Johnson (1938)

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