Extrasístoles adolescentes: El soplo al corazón, de Louis Malle

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“Louis Malle, ese joven que iba a cumplir 40 años, tiene siempre, en cierto modo, 15 años, si nos tomamos en serio el calendario de los sentimientos”
-Marc Cerisuelo
Profesor titular, Universidad Parìs VII

“Do you remember your first fuck?”
-Pauline Kael, 1976

El diagnóstico que le hacen a Laurent es contundente: tiene una insuficiencia aórtica reumática provocada por un comienzo de escarlatina, con hipertrofia y dilatación del ventrículo izquierdo. Asintomático y a sus 14 años, le envían reposo absoluto, una bolsa de hielo sobre el precordio, salicilato y una temporada en un spa de aguas termales.

Esa es la explicación médica al título de El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971), pero hay también una explicación autobiográfica: al director le hicieron un diagnostico parecido a la misma edad. De ambas maneras se llega al mismo destino: era el retorno de Louis Malle a la ficción y a su país tras su estadía en La India. Ya llevaba realizados siete largometrajes argumentales, cuatro documentales, un seriado documental para la televisión y había participado en un filme colectivo junto a Federico Fellini y Roger Vadim, y sin embargo, pese a esa trayectoria, su nueva película se antojaba un volver a empezar, una concesión a sus recuerdos de adolescencia, que era el material con el que habitualmente se nutrían las óperas primas de los novatos. Sobre el filme, Malle escribe en su autobiografía de 1978 –Louis Malle par Louis Malle– que “tiene apariencia de primera película con su lado autobiográfico, lleno de personajes, situaciones y diálogos de la adolescencia”, testimonio que recoge Jonás Rosales en el cortometraje El soplo de Malle (Le souffle de Malle).

El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971)

En conversación con Philip French, el director explicaba que “durante mis primeros años como adulto (…) me rebelé violentamente contra mis orígenes y mi educación. Suprimí mi infancia y no quería tener que ver con ella, lo que quizá explica porqué mis películas tempranas no fueron acerca de mi infancia, como pasa con la mayoría de los primeros filmes. Pero, después de La India, ella regresó. Yo había alcanzado un punto en el que estaba más allá de la rebelión y trataba de comprender que me había pasado y cómo me había convertido en quien era. No es que yo conscientemente regresara a mi infancia; mi infancia regresó a mí” (1). Sin embargo este no fue el primer proyecto que emprendió al regresar a Francia. Era nada menos que mayo de 1968 y Malle fue invitado a ser parte del jurado del Festival de Cine de Cannes, mientras París hervía de la agitación social y estudiantil. Malle fue uno de los promotores de la renuncia colectiva del jurado para así cancelar el Festival y regresar a París a hacer parte de las protestas y de los grupos de activistas.

Tras ese periodo de agitación trabajó con el crítico y cineasta Pierre Kast en un proyecto, llamado tentativamente Mort de l`Utopie, acerca de una sociedad ideal en Suramérica construida entre los pobladores originales de los Andes y unos europeos que llegaban allá huyendo por motivos religiosos. Malle se documentó asistiendo a conferencias y charlas de Margaret Mead, Robert Ardrey y Marshall McLuhan, pero este guion se abandonó por carecer de un drama lo suficientemente fuerte.

El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971)

Después de eso se propuso adaptar un libro de Georges Bataille, Ma mère, pero tras cincuenta páginas haciendo un borrador de guion, se dio cuenta que sentía muy ajena esa oscura historia de incesto. Se decidió entonces a hablar de sí mismo, de evocar sus recuerdos, de inventar otros, de reconocer la relación tan estrecha que tuvo con su madre. De ahí surge El soplo al corazón, escrito como en trance: cerca de ochenta páginas en una semana. Aunque el material toma prestado parte de su vida –la mencionada dolencia cardíaca y su recuperación en unas termales, su pasión por el jazz,  su afición por el Tour de Francia, la situación económica privilegiada, la fascinación con el suicidio como tema de estudio, la tendencia alcohólica de su hermano mayor, la broma familiar con un cuadro falso, los robos, la iniciación sexual promovida por sus hermanos– obviamente en el aspecto más polémico de este filme, el de la situación incestuosa, Malle tomó las licencias artísticas que quiso para describir y extremar la relación materno-filial.

El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971)

El director le mostró el guion a Jean-Claude Carrière que le instó a realizarlo. A Malle se le otorgó un subsidio de 400.000 francos concedido por el Centro Nacional de Cine, pero no lo recibió, pues previamente se requería un concepto positivo de una comisión de precensura (Commission de controle des films cinématographiques). Tras analizar el guion, escribieron un informe, fechado el 29 de julio de 1970, donde se lee que “la comisión considera con extremo recelo la realización de esta película. Es una acumulación de escenas eróticas y perversas tratadas con complacencia. El desvirgamiento, la casa de citas, la masturbación, el concurso de longitud de penes, el jesuita pederasta, y, para concluir, el incesto entre madre e hijo. En resumen, se trata, ni más ni menos, de pornografía gratuita, para la cual la comisión adopta una medida de prohibición total”. El único camino era conseguir financiación particular, y Malle y su productora habitual, Nouvelles Editions de Films, logran una alianza con Marianne Films, una compañía francesa que trabaja para la Paramount, y con dos coproductores extranjeros, de Italia y Alemania.

Fue fundamental la vinculación de la bella actriz italiana Léa Massari en el papel de la madre de Laurent, el protagonista, que fue interpretado por Benoît Ferreux. Se suman a ellos Daniel Gélin, Michael Lonsdale, y la actriz alemana Gila von Weitershausen, quien viviría un largo romance con Malle y se convertiría en la madre de su primer hijo, Manuel. Se rodó durante diez semanas y aunque la película se desarrolla en Dijon, se filmó en realidad en Versalles. Las secuencias del spa se hicieron en los termales de Saint-Honoré-les-Bains. Cuando la película estuvo lista para ser estrenada, el ministro de cultura, Jacques Duhamel prohibió que se exhibiera para menores de 18 años. Debutó en las pantallas francesas el 28 de abril de 1971.

El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971)

El soplo al corazón nos lleva a Dijon en la primavera de 1954. Escoger ese año no fue casual. En esos momentos Francia sufría una tremenda derrota militar en Indochina, la batalla de Dien Bien Phu, que fue la última confrontación de la guerra colonial de Indochina. Malle no quería situar el filme en los años cuarenta –los de su propia infancia– pero sí darle un contrapunto político a la existencia de Laurent, el adolescente que protagoniza el filme. Además Malle perdió un primo en Dien Bien Phu y sentía cercano ese doloroso fracaso bélico. Al abrirse la película, Laurent y un compañero del colegio están recaudando dinero, supuestamente para la Cruz Roja y destinado a los heridos de Indochina. Luego entenderemos que su colecta no tiene fines tan transparentes, y que es solo una de las pilatunas de este joven, sus amigos y sus hermanos.

Como Malle en su juventud, Laurent pertenece a una clase social privilegiada. Su padre es un afamado ginecólogo y su madre es la bella hija de unos inmigrantes italianos. Malle modeló este personaje no a partir de su madre sino de una amiga suya de origen suramericano que se había casado con un francés de familia burguesa. “Era esencial que esta mujer fuera una rebelde, alguien que nunca hubiera aceptado los valores del medio en el que se había casado. Tenía un amante y una relación muy íntima y física con sus tres hijos, especialmente con el tercero. (…) Si ella hubiera sido una burguesa francesa, toda la historia hubiera sido absurda. Ella tenía que ser una forastera, alguien con un sistema de valores completamente diferente” (2), explicaba el director.

El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971)

La película es episódica: son las vivencias, en tono de comedia, de Laurent en el colegio, con sus dos hermanos mayores, con sus padres. Es un adolescente intelectual aficionado al jazz y a Camus, pero también es un joven con una natural curiosidad sexual y que crece en un medio ambiente fuertemente influenciado por la religión católica, que reprime y condena su apetito sexual apenas descubierto, mientras por otro lado se aprovecha de lo que queda de su inocencia. La escena en que un sacerdote lo confiesa y aprovecha para acariciarlo es muy clara frente a lo que Malle opinaba del catolicismo. Además de la literatura erótica, la masturbación y el debut frente a una prostituta (interpretada por Gila von Weitershausen), Laurent encuentra en su madre un alivio para sus dudas, temores e inseguridades. Ella es un seno en el cual refugiarse, unos brazos seguros, un cuerpo conocido pero no por ello menos atractivo.

El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971)

Es muy ambigua la manera en que Laurent mira a su madre, pero Malle no lo convierte en algo enfermizo, sino dotado de indudable ternura: ese joven está enamorado de ella, de la primera mujer que lo vio y lo consintió. Y ella no ve límite alguno al amor que le profesa a ese hijo, que además está enfermo del corazón. Por eso el episodio de incesto que el filme sugiere está dotado de tan extraña y particular naturalidad. Es obvio que el hecho era y es un tabú, pero Malle se encargó de darle una connotación liberadora, un evento que le permite a Laurent por fin tener una experiencia sexual completa y moverse después hacia otros brazos y cuerpos, tal como la cinta nos enseña. Se nota que Malle fue muy compasivo con los personajes y con la situación. Esta no es una sátira social acerca de unos burgueses libertinos, es una crónica anecdótica llena de intimidad y de pasos inseguros en la oscuridad. Y así hay que entenderla.

Por supuesto que El soplo al corazón despertó gran curiosidad y polémica tanto en Europa como en América. Hubo voces en contra suya (en España fue prohibida), pero buena parte de las opiniones estuvieron a favor de la mirada, desprovista de morbo y patología, de Malle. Fue incluso nominada al premio Óscar a mejor guion original. Lo de Laurent al fin de cuentas fueron unas extrasístoles de adolescente, nada más.

Referencias:
1. Philip French (Ed.), Malle on Malle, Londres, Faber and Faber, 1996, p. 82
2. Ibid., p. 85-86

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.

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