El ruido y la furia: The Unforgiven, de John Huston

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Al final de The Unforgiven (1960), quedan cuatro personajes. Están de pie, a las afueras del que fue su hogar, tras haber ganado de manera pírrica una batalla por sus vidas. Están cansados, asustados, adoloridos. Tienen miedo, sobre todo. Saben que a partir de ahora afrontan una prolongada guerra que luchar contra la intolerancia, el racismo y los absurdos prejuicios de su gente y de la época en la que viven. Por eso es que la película termina pero su historia no, esa apenas empieza para ellos. Su destino nómada los conducirá a otro pueblo, quizá a uno lejos, donde la sombra del escándalo que los rodea no sea tan grande.

Ellos son lo que queda de la familia Zachary. Tres hermanos y una mujer, Rachel, que se crió entre ellos, y que es ahora el centro de un dilema moral que ha costado sangre, lágrimas y el escarnio público de unos seres que unos días antes solo querían ser felices: prosperar con su hato de ganado, casarse, tomarse una cerveza en Wichita. No sabían que el pasado familiar y sus secretos iban a sacudirlos al punto de convertirlos en unos parias. The Unforgiven es la historia de esa caja de Pandora llena de ruido y furia en que se convirtieron sus días, luego que un rumor fue tomando fuerza convirtiéndolo todo en una pesadilla. Una de la que no lograban despertar, pues se fueron dando cuenta –muy a su pesar- que ese mal sueño era una brutal realidad.

The Unforgiven (1960)

John Huston se lleva a sus personajes al borde más extremo de la civilización, casi aislándolos del mundo, y creando un microcosmos violento en el que la ley se administra sumariamente, impera el reino del más fuerte, y los cobija el fanatismo religioso, el miedo a la diferencia, y la supremacía racial de aquellos ungidos por la doctrina del “destino manifiesto”. La mezcla iba a generar una atmósfera tan tensa que ante cualquier provocación todo iba a estallar. Y si esa afrenta tenía nombre y cuerpo de mujer, y representaba todo lo temido, entonces el resultado iba a ser muy, muy doloroso.

The Unforgiven (1960)

The Unforgiven fue la última parada de un destino trashumante que se inició para John Huston en el Congo Belga para rodar La reina africana y que en esa década a punto de terminar lo llevó a filmar sucesivamente en París, Londres, Italia, Tobago, Japón y de nuevo en África.

Las difíciles circunstancias de la producción y del rodaje de este filme en México a principios de 1959 –incluyendo un serio accidente de Audrey Hepburn mientras hacía una escena cabalgando- parecen reflejarse en los rostros graves y apesadumbrados de los protagonistas de este western trágico en el que nadie es feliz. Vean a Ben Zachary (interpretado por Burt Lancaster) callando sentimientos, honrando la memoria de su padre y tratando de preservar una unidad familiar que ya se rompe. Como a él, a todos el pasado les pesa en el cuerpo y los hace sufrir, al sentirse incapaces de cambiar una realidad que los llena de bochorno. Eso exactamente sentía Huston respecto a su película –coescrita con Ben Maddow, el guionista de La jungla de asfalto– a la que siempre menospreció.

Originada a partir de una novela de Alan LeMay, el mismo autor del texto que dio origen a Más corazón que Odio (The Searchers, 1956), el western clásico de John Ford, puede verse como el anverso temático de este. De nuevo esta presente el conflicto racial entre blancos e indios y la negativa a un mestizaje que unos y otros veían imposible, aunque en este caso hay involucrados –como en Broken Arrow (1950) de Delmer Daves- sentimientos románticos entre ambas razas. El western estaba migrando hacia temas más profundos y complejos y estas películas, donde el indio deja de ser un figurante y los blancos abandonan el esquema héroe-forajido, contribuyeron a su maduración.

The Unforgiven (1960)

Puede que The Unforgiven no haya sido la obra maestra que Huston pretendió, pero negar sus virtudes es necio. Además la constante disipación del realizador –interesado en aumentar su colección de objetos de arte precolombinos, e ilusionado en un nuevo amor encarnado en la artista Maka Czernichew, mientras huía de la celotipia de su asistente personal y amante Lorrie Sherwood- contribuyó en buena medida al resultado final, que dio al traste también con la compañía productora de Harold Hecht, James Hill y Burt Lancaster.

Sin embargo la visión fatalista de Huston se alcanza en muchos momentos a entrever entre el dolor de unos seres que –al final de esta película- siguen luchando, pese a sus dudas, pese a sí mismos.

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.

Audrey Hepburn, The Unforgiven (1960, John Huston) starring Burt Lancaster

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