Del anonimato al desprestigio: El hombre de los sueños, de Kristoffer Borgli

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Soñé la otra noche que al director y guionista noruego Kristoffer Borgli le habían concedido una cita en Hollywood para reunirse con Spike Jonze y Charlie Kaufman. Llegó a donde ambos a mostrarles un guion de su autoría: la historia de un profesor universitario de mediana edad, que -sin que medie motivo alguno- se aparece en los sueños de los demás, lo que le trae fama instantánea, pero también algunos problemas colaterales que el guion describe. Kristoffer Borgli tiene fe en el proyecto y quiere que este par de genios produzcan el futuro filme. Curiosamente en una esquina de la oficina donde trascurre la reunión hay un hombre de notoria calvicie y rasgos parecidos a Nicolas Cage, que observa todo en inmutable silencio. Jonze y Kaufman escuchan con incredulidad la propuesta, ven que el guion tiene similitudes de espíritu con ¿Quieres ser John Malkovich? (Being John Malkovich, 1999) y quizá cansados de escuchar pitchs más o menos similares, lo despachan diciéndole “Don’t call us, we’ll call you”. Nunca vuelve a saber de ellos.  Fin del sueño.

El hombre de los sueños (Dream Scenario, 2023)

Ignoro de veras si los que soñé tiene algún asidero con la realidad o si Borgli –armado solo con el buen recibimiento que tuvo su segundo largometraje Enferma de mí (Syk Pike, 2022)- y contando con el apoyo de A24 y la coproducción de Ari Aster y Nicolas Cage, decidió emprender un proyecto de diez millones de dólares en el que fue director, guionista y montajista, y cuyos resultados como comedia negra, que incluso bordea con la sátira, son más que notables. Buena parte de ese éxito de El hombre de los sueños (Dream Scenario, 2023) tiene que ver con la tridimensionalidad con la que está confeccionado el personaje protagónico, Paul Matthews (Cage), un biólogo y profesor universitario que superó ya la mediana edad y que siente, como académico, una falta de reconocimiento en su labor. Casado y con dos hijas adolescentes, Paul está en una “zona de disconfort” permanente: es un hombre torpe socialmente, sin inteligencia emocional, frustrado, ansioso y dubitativo. Hay que ver los encuentros que sostiene con tres mujeres diferentes a lo largo de la película para entender, no solo su falta de autoestima y su inseguridad, sino lo bien construido que está el personaje. Es asombroso.

El hombre de los sueños (Dream Scenario, 2023)

Hay un elemento fantástico en El hombre de los sueños que implica el reconocimiento de un subconsciente colectivo que convierte a Paul en una celebridad inmediata, en una auténtica curiosidad mediática. Por supuesto llega la fama –por las razones equivocadas-  que a un hombre como él lo desborda y lo que es peor: le estalla en la cara y esa fama se convierte –literalmente- en su peor pesadilla. En una que lo vuelve víctima de la espeluznante cultura de la cancelación. Paul se vuelve un indeseable social, sin importar que no tenga en realidad culpa de nada de lo que ocurre. Hay una “epidemia onírica” y él para bien o para mal está en el centro de ella, absolutamente desconcertado y frustrado con lo que ocurre a su alrededor. Cada cosa que hace empeora una situación límite en la que él también se reconoce como víctima.

El hombre de los sueños (Dream Scenario, 2023)

Los sueños y su significado –acá colectivo- impulsan a este filme. No voy a entrar en teorías psicoanalíticas que no domino, pero quiero referirme a los sueños en su acepción de deseo, esperanza o anhelo y lo diferente que son con el mundo real. Vuelvo para ello a los encuentros que Paul sostiene con tres mujeres a lo largo de la narración: una bióloga ex compañera de trabajo, una antigua novia y una joven veinteañera de una agencia de publicidad. Frente a las dos primeras, una cosa es lo que él sueña frente a esas citas (la expectativa) y otra cosa lo que vive (la realidad). En el tercer encuentro es la joven la que ha soñado sexualmente con Paul y la realidad le derrumba bochornosamente su curiosidad. En todos los casos, sin embargo, el avergonzado es Paul. Estos tres ejemplos son un microcosmos de lo que es la película en sí: un desajuste entre lo soñado y lo real, con Paul como chivo expiatorio. A propósito, ¿Qué es lo que está expiando Paul? ¿Acaso su medianía, su arrogancia, su pretendida superioridad académica, su procrastinación intelectual? Kristoffer Borgli parece estar castigando con este personaje a todo aquel fanfarrón que busca méritos donde no los tiene y que encuentra la fama donde no debe.

El hombre de los sueños (Dream Scenario, 2023)

Un último giro fantástico, ya no metafísico sino de ciencia ficción,  propone un cierre digno para una situación extrema que solo el tiempo y la aparición de algún otro escándalo podría sepultar y que representó para Paul un cambio absoluto en su existir. Uno que solo se puede reparar, me temo, soñando. Dream a little dream of me, podría decir él…    

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.   

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