Mahito en el submundo: El niño y la garza, de Hayao Miyazaki

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Cuando Mahito hace caer inadvertidamente una pila de libros que había en su escritorio, recoge del suelo uno muy especial: se titula “¿Cómo vives?” y tiene una dedicatoria que le dejó su madre en 1937. Esas palabras escritas en el libro lo impulsan a emprender la aventura fabulosa que es el núcleo dramático de la película que en español se conoce como El niño y la garza (2023), mientras que en japonés se titula Kimitachi wa dô ikiru ka, que es el mismo nombre de una novela de Genzaburō Yoshino, publicada en el año 1937, y que se traduce -ya lo supondrán- “¿Cómo vives?”. El estreno del filme en Japón, el 14 de julio de 2023, no fue acompañado de promoción comercial o campaña de expectativa alguna –diferente a que Miyazaki volvía a estrenar un filme luego de diez años de ausencia- pero eso fue suficiente para convertir a este, su duodécimo largometraje, en un éxito comercial sin precedentes y en la película más taquillera de los estudios Ghibli.

El niño y la garza (Kimitachi wa dô ikiru ka,2023)

A la hora de la distribución internacional se le cambió el título para los mercados occidentales a El niño y la garza (The Boy and the Heron), para no confundir al espectador con una referencia literaria lejana, pues en realidad la película no es una adaptación de la mencionada novela de Genzaburō Yoshino. El libro es un relato de iniciación (coming of age) de un chico de quince años, Koperu, pero descrito con un sentido más existencialista que pragmático. Miyazaki ha admirado siempre este texto, y es el espíritu de su temática y no los hechos que narra, lo que verdaderamente le interesó. La mención explícita del título del libro de  Genzaburō Yoshino durante la trama de la película quizá pase inadvertida para muchos espectadores, pero está puesta en un momento crucial del drama. Mahito lee la dedicatoria –unas palabras que le llegan desde el pasado- y luego ve a su tía desaparecer en el bosque. Es hora de pasar a la acción. Es hora de encargarse de su propia historia.

El niño y la garza (Kimitachi wa dô ikiru ka,2023)

Si la de “¿Cómo vives?” no es la historia que nos narra El niño y la garza, entonces ¿de dónde sacó Miyazaki el argumento?  En realidad la trama la tomó de otro relato: “El Libro de las cosas perdidas” (The Book of Lost Things) publicado por el escritor irlandés John Connolly en 2006. No es extraño que Miyazaki mezcle y recombine distintas fuentes para conformar el andamiaje de sus películas, ese es su modus operandi habitual. Ponyo y el secreto de la sirenita (Gake no ue no Ponyo, 2008) no es solo una adaptación de “La Sirenita”, el cuento de Hans Christian Andersen, sino además de “La puerta” (Mon), novela de Natsume Sōseki. Todo esto sin mencionar todavía el aspecto autobiográfico que tiene El niño y la garza, y los homenajes y guiños que incluyó en él, perceptibles para aquellos muy conocedores de su obra previa y para su círculo contemporáneo de colaboradores y amigos.

El niño y la garza (Kimitachi wa dô ikiru ka,2023)

Aunque ambientada en Japón en plena Segunda Guerra Mundial la película –excepto una magnifica secuencia inicial que funciona como prólogo- no está anclada a ese hecho histórico. Está ahí como telón de fondo pero eso no le impide a Miyazaki volar libérrimo hasta donde su imaginación lo lleve, combinando y recombinando mundos y universos, suelo y subsuelo, realidad y absoluta fantasía. Incluso las diversas técnicas de animación utilizadas muestran una tensión entre los backgrounds hiperrealistas y los personajes que son mera caricatura, anticipando una confrontación que va más allá de lo estilístico. Mahito, el protagonista, es un adolescente que perdió a su madre en un bombardeo y ahora vive en el campo con Natsuko, una tía materna que es la nueva mujer de su padre. Una misteriosa garza real parlante le dice que su madre está aún viva y esta sospecha, aunada a la desaparición de su tía, lo lleva a adentrarse en una búsqueda esperanzada que literalmente lo saca de este mundo.

El niño y la garza (Kimitachi wa dô ikiru ka,2023)

La trama es de enorme complejidad, incluso más aún para el público occidental, pero dentro de lo laberintico de su relato hay una cohesión que funciona: la de sumarle retos a Mahito y a sus acompañantes en ese universo interno a donde la garza lo fue llevando y que culmina con el encuentro con el “creador” que sostiene en frágil equilibrio las fuerzas que dan sentido a esa “realidad” paralela. Es Dorothy enfrentándose al Mago de Oz, es Alicia conociendo a la Reina de corazones, es Dante atravesando el Aqueronte en la barcaza de Caronte rumbo al infierno. Son seres de este mundo que han cruzado un portal para encarar lo desconocido, y lo que allá encuentran los sorprende, los maravilla y también los aterra. Se enfrentan allá a sus propios temores, al pasado, a una deformación de su presente, a sus miedos, a lo que han perdido y se resisten a dejar atrás. Mahito tiene también la oportunidad de redimirse, de confesarse imperfecto, de rechazar un honor para el que no se siente digno y que lo alejaría para siempre de los suyos.

El niño y la garza (Kimitachi wa dô ikiru ka,2023)

El niño y la garza es la obra de un autor maduro que tiene solo obligaciones artísticas con él mismo y que decidió volver a la animación como una muestra de su vigor y de su capacidad. El tiempo que se tomó para completar este filme demuestra el compromiso con su creación, una artesanía japonesa realizada con la complejidad y la belleza de uno de esos jarrones hechos por una dinastía nipón perdida en la historia. Algo irrepetible e inaferrable. Algo que obliga a la contemplación admirada y respetuosa.

 ©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.   

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