Jane Fonda, la de las mil batallas

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¿Qué tiene Jane Fonda que la hace una actriz tan fascinante de ver?
-Roger Ebert

Quizá el discurso de aceptación del premio Óscar más breve que una actriz principal ha pronunciado fue el que Jane fonda concedió el 10 de abril de 1972 cuando, al recibir la estatuilla por su papel en Mi pasado me condena (Klute), solo dijo “Hay mucho que decir pero no lo voy a decirlo esta noche. Gracias”, casi palabra por palabra lo que su padre le había sugerido que expresara. Sin duda una activista política como ella habría tenido mucho que denunciar en esos momentos, en plena guerra de Vietnam, pero no quiso avergonzar a su padre, Henry Fonda, que además nunca había recibido la estatuilla que ella ya tenía en sus manos. Los asistentes a la ceremonia celebrada en el Dorothy Chandler Pavilion respiraron aliviados: “Hubo una audible liberación de tensión de parte del público; estaban agradecidos de que yo no hubiera dado una diatriba”, recuerda la actriz en su autobiografía My Life So Far.

¿Por qué tanto temor y tanto suspenso por las palabras de un actriz? Jane Fonda ya era en esos momentos reconocida por su liderazgo en causas sociales radicales, como la suerte de los nativos americanos, el movimiento de las Panteras Negras, los trabajadores inmigrantes, el feminismo y la lucha en contra de la guerra de Vietnam. En 1970 había sido arrestada dos veces, una durante el intento de ocupación de los indígenas americanos de la reserva miliar de Fort Lewis cerca a Tacoma, estado de Washington; y otra en el aeropuerto de Cleveland por posesión de una gran cantidad de pastillas en su equipaje, que resultaron ser vitaminas. Al año siguiente había fundado la fugaz Entertainment Industry for Peace and Justice (EIPJ) junto al actor Donald Sutherland, buscando aprovechar la gran influencia de Hollywood en pro de la causa antibelicista. Incluso rueda una película para Jean-Luc Godard, Tout va bien, sobre la lucha de clases y organiza una revista musical satírica, Fuck the Army, que es presentada a los veteranos de guerra y en bases militares. Era una mujer que ya había empezaba a despertar el interés del FBI.

Jane Fonda entre Gene Hackman y William Friedkin la noche de su primer premio Óscar

Jane Fonda entre Gene Hackman y William Friedkin la noche de su primer premio Óscar

Parece difícil de creer que esto estuviera ocurriendo con Lady Jayne Seymour Fonda, el nombre real de la hija mayor del gran actor Henry Fonda y su esposa, Frances Seymour Brokaw. Jane nació en Nueva York el 21 de diciembre de 1937 en medio de un hogar privilegiado que alternaba entre la costa oeste, cerca a Hollywood, y la costa este, cerca a Broadway. Sin embargo cuando tenía doce años padeció la tragedia del suicidio de su madre y jamás pudo superar la distancia sentimental de su padre, al que ella idolatraba.

Debutaría en las tablas en 1954 en una presentación de caridad y se enroló en Vassar al año siguiente. Decepcionada, viaja a Francia a estudiar arte; regresa a Nueva York a modelar para Vogue y en 1958 ingresa al Actor´s Studio bajo la tutela de Lee Strasberg, quien también le recomienda recurrir a la terapia psicoanalitica. Aparece por primera vez en el cine con muy poco éxito junto a Anthony Perkins en Tall Story (1960), de Joshua Logan, experiencia que ella describía como “una pesadilla kafkiana”. Tras unas comedias ligeras regresa a Francia en 1963 a trabajar con el director René Clément en Les Félins y allí reencuentra a Roger Vadim, a quien había conocido en 1957, y que va a dirigirla en La Ronde (1964). El cine ya es su camino.

En la biografía de Henry Fonda que escribió Devin McKinney, llamada The Man Who Saw a Ghost, podemos leer que “En entrevistas tempranas ella da crédito al psicoanálisis por mostrarle la verdad acerca de ella misma y su crianza. Atribuye su decisión de entrar a la profesión de su padre no al talento sino a su propio “impulso neurótico”. Los actores, dice son “más neuróticos, egoístas e inseguros que las personas promedio y “probablemente no sean particularmente buenos padres”. Anticipándose al arte y a la política de la nueva década, Janes está tratando de exponer la ficción, de desnudar el escenario.”

Barbarella (1968) de Roger Vadim

Barbarella (1968) de Roger Vadim

Jane se casa con Vadim en 1965 y con él tiene a su hija Vanessa, que nace en 1968. Él va a dirigirla en La Curée (1965) y en la famosa Barbarella (1968), una fantasía camp que mezcla sensualidad, ciencia ficción y muchísimo de ridículo. Verla hoy en día es casi insoportable (el interior de la nave espacial de Jane Fonda está forrado de peluche), pero en su momento causó furor sobre todo por el striptease que la actriz hace al principio del filme en ambiente de gravedad cero. Pensar que renunció a estelarizar Bonnie and Clyde (1967) y El bebe de Rosemary (1968) por hacer Barbarella da escalofríos. Mientras está en Francia viaja periódicamente a Hollywood y es así como hace la divertida sátira del western llamada Cat Ballou (1965) y dos largometrajes en los que haría pareja con Robert Redford, La jauría humana (The Chase, 1966) de Arthur Penn y Barefoot in the Park (1967) de Gene Saks. La cinta más importante de esa década será para ella They Shoot Horses, Don’t They? de Sydney Pollack, basada en la novela de Horace McCoy, filme que en español se conoció con nombres como El baile interminable, Baile de ilusiones y Danzad, danzad, malditos. Jane Fonda interpreta a Gloria, una mujer que participa en una sádica maratón de baile durante la época de la Depresión, empujada por la necesidad de obtener el premio. La pesimista y opresiva historia, soberbiamente narrada, fue nominada a nueve premios Óscar, incluyendo uno para ella por su papel.

Separada de Vadim en 1970 regresa a los Estados Unidos y asume su rol de activista social. El premio de la Academia por Mi pasado me condena casi que la toma por sorpresa. La película –dirigida por Alan J. Pakula y fotografiada por el recientemente fallecido Gordon Willis- es un thriller bien ejecutado, en el que una aspirante a actriz y a modelo se dedica de tiempo parcial a la prostitución y se ve involucrada en la desaparición de un supuesto cliente. Jane le da enorme aliento a Bree Daniels, una mujer que incluso consulta a una terapista ante la imposibilidad de dejar de prostituirse. No se trata de una caricatura, en sus manos el rol adquiere la humanidad y el patetismo necesarios para ganarse nuestro cariño cuando pasa de mujer segura de sí misma a víctima acosada por un hombre que quiere borrar las huellas de sus actos pretéritos.

Mi pasado me condena (Klute 1971)

El mismo año que gana su primer Óscar viaja imprudentemente a Hanói, en Vietnam del Norte, para reunir evidencia de que aviones de los Estados Unidos están bombardeando diques en el delta del Río Rojo para así inundar los cultivos de arroz y generar hambruna entre la población. Durante la visita es invitada a un área de entrenamiento militar y se sienta en medio de un armamento antiaéreo. Las fotos de ese día recorren el mundo generando desconcierto, decepción e ira en su país y dándole el apodo de “Hanói Jane”. Desde Vietnam del Norte hace diez transmisiones radiales dirigidas a las tropas norteamericanas que combaten en el sur y a los prisioneros de guerra en las que ataca a Nixon, pide que se adopte el plan de paz que propone Hanói y se niega a creer en las torturas que denuncian los prisioneros de guerra que han escapado a las fuerzas del Viet Cong. Aún hoy el fantasma de “Hanói Jane” la continúa persiguiendo y muchos en Norteamérica todavía no la perdonan.

“En los años entre 1969 y 1972 –los más fructíferos y extremos, tanto como artista y activista- su búsqueda había sido descubrir por sí misma, a menudo sola y vilipendiada, el significado de todo esto. Ese había sido el punto de todos los cambios y riesgos, de esas exigencias suyas y de la sociedad que habían hecho cambiar para siempre no solo al padre y a la hija sino al país que ambos amaban”, escribe el biógrafo de Henry Fonda, Devin McKinney.

Regreso sin gloria (Coming Home, 1978) de Hal Ashby

Regreso sin gloria (Coming Home, 1978) de Hal Ashby

Casada en 1973 con el activista Tom Hayden, la actriz continúa su trasegar político. El año siguiente ambos participan en el documental Introduction to the Enemy del cinematografista Haskell Wexler, sobre las experiencias de Jane en Vietnam. El FBI definitivamente la somete a vigilancia estricta. Paradójicamente su carrera en el cine sigue floreciendo: es nominada al premio Óscar por sus papeles en la magnífica Julia (1977) y El Síndrome de China (The China Syndrome, 1979) y lo gana por segunda vez por su actuación en Regreso sin gloria (Coming Home, 1978) de Hal Ashby. Ahí interpreta a Sally Hyde, la esposa de un capitán del ejército que es enviado a Vietnam. Ella se queda como voluntaria en un hospital de veteranos y se enamora de un sargento parapléjico (Jon Voight, que también ganó el Óscar). Jane se siente a sus anchas en un filme tan crítico sobre la situación de los militares lisiados en la guerra y cómo la sociedad norteamericana les da la espalda. El subyacente romance extra marital convirtió a la película en un éxito instantáneo.

En 1981 por fin logra actuar junto a su padre en Los años dorados (On Golden Pond), una preciosa y nostálgica cinta que vería a dos grandes como Henry Fonda y Katharine Hepburn seguir dando lecciones de arte dramático, y a Jane tratando de limar asperezas con su padre. Henry Fonda moriría en agosto de 1982. Es el año en que ella lanza su famoso video de ejercicios aeróbicos, convirtiéndola en la indisputada gurú del ejercicio físico. Son pocos sus largometrajes de esa década, destacándose Agnes de Dios (1985) de Norman Jewison y The Morning After (1986) de Sidney Lumet, por la que de nuevo la postulan al Óscar.

Stanley & Iris (1990) de Martin Ritt

Stanley & Iris (1990) de Martin Ritt

Tras Stanley & Iris (1990) anuncia que se casa con el magnate de los medios Ted Turner y que se retira del cine. Se dedica a la religión, publica un libro de cocina y crea la Georgia Campaign for Adolescent Pregnancy Prevention, dedicada a la salud reproductiva de las jóvenes.

En este siglo rompe su promesa y regresa al celuloide. Desde el 2005 volvió a la actuación. Se divorció de Turner, publicó sus memorias, escribió un libro de autoayuda y sobrevivió a un cáncer de mama. Y el 5 de junio de 2014 acompañada en Los Ángeles por más de mil invitados en una emotiva ceremonia, recibió de manos de Michael Douglas el AFI Life Achievement Award, el galardón a toda una vida dedicada al cine.

Esta vez sí habló. Pero para agradecer a todos los que le enseñaron y la guiaron. “Pienso en la lista de personas extraordinarias que han recibido este honor y estoy tan conmovida y realmente honrada de estar entre ellos. He sido bendecida de trabajar y conocer muchos genios –genios reales- actores y directores en nuestro negocio y he tenido el gran privilegio de conocerlos. Ahora muchos de ellos se han ido ya, y he tenido que preguntarme ‘¿Por qué no les hice más preguntas?’ ”. Jane Fonda, la de las mil batallas, mira hacia atrás y observa su vida con satisfacción. Se equivocó muchas veces, sin duda, pero nunca dejó de luchar por lo que creía y por lo que quería. Esa tenacidad es a la que este premio del AFI rindió tributo.

Publicado en el suplemento Generación del periódico El Colombiano (Medellín, 15/06/14). Pags.10-11
©El Colombiano, 2014

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