Ven, alucinemos: The Velvet Underground, de Todd Haynes

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“El primer álbum de Velvet Underground solo vendió 10.000 copias, pero todos los que lo compraron formaron una banda”.
-Brian Eno

“Me siento como si estuviera en una sala de cine. El largo brazo de luz cruza la oscuridad y gira. Mis ojos fijos sobre la pantalla. Las imágenes están surcadas por marcas y rayas. Soy un espectador anónimo y me he olvidado de mí mismo. Siempre es así cuando uno va al cine. Es, como dicen, una droga”, nos cuenta la voz de Lou Reed en los primeros minutos de The Velvet Underground (2021), el exquisito rockumentary de Todd Haynes sobre la mítica banda de la que Reed fue la voz líder. Y traigo a la memoria estas palabras porque esta película trae y conjuga todo lo que Reed afirmó: están las marcas y las rayas del material de archivo y, sobre todo, están sus imágenes y sus sonidos hipnóticos que logran en el espectador un efecto alucinante, como si se tratara de un psicotrópico que expandiera su percepción audiovisual. Hay algo extraordinario en todo esto.

The Velvet Underground (2021)

El gran mérito de este documental no consiste exactamente en la rigurosa investigación que se hizo, ni en las valiosas imágenes de la época y o en los testimonios de los miembros vivos de la banda –John Cale y Maureen Tucker- y de quienes se relacionaron con ellos. No. Eso se da por descontado en este tipo de proyectos. El mérito consistió en indagar a profundidad sobre el entorno social, cultural y musical que les dio origen, situar a The Velvet Underground dentro de esas fronteras artísticas experimentales, e incorporar esa indagación –convertida en imágenes y sonidos- al estilo narrativo del filme, que subliminalmente se convierte, a medida que transcurre el metraje, en “anfetamina en la vena” para utilizar una expresión que John Cale usa en el filme: vemos pasar por la pantalla el destilado audiovisual de toda una época y un momento preciso de la contracultura norteamericana.

The Velvet Underground (2021)

Chelsea Girls (1966)

La película pretende -y logra, he ahí su éxito- transportarnos hacia esa época, como si The Velvet Underground no fuera un documental contemporáneo, sino parte del cine expandido como lo entendió Andy Warhol. Por solo dar un ejemplo, la pantalla fracturada en dos o tres, que podría ser reflejo del estado mental de esos músicos, es en realidad un homenaje directo a Chelsea Girls (1966) de Warhol y Paul Morrissey. Las influencias del grupo se trasladan fluida y orgánicamente a lo que vemos y escuchamos.

Sin embargo, Todd Haynes empieza su relato antes de que el grupo existiera, dedicándose inicialmente a las vidas de Lou Reed y John Cale, a su dispar bagaje cultural y social, a su nivel de formación musical, a su común inconformidad vital y a como sus vidas parecían destinadas a colisionar en medio del ferviente panorama artístico neoyorquino de los años sesenta, un crisol capaz de mezclar y fundir todas esas tendencias en ebullición. La música era solo uno de los elementos multimediales que se interconectaban entre sí.

The Velvet Underground (2021)

Las entrevistas actuales y las voces de aquellos que ya partieron nos conducen de la mano –sin una omnipresente voz en off conductora- hacia un pasado que Todd Haynes recrea más que con respeto, con real conocimiento de causa. El autor de los largometrajes Velvet Goldmine (1998) y I’m Not There (2007) y del cortometraje Superstar: The Karen Carpenter Story (1987) sabe de música, de reformular los géneros y de la época específica en la que esta banda triunfó en los círculos underground de la mano de Warhol, por eso ese sabor de autenticidad que lo impregna.

The Velvet Underground (2021)

De ahí que Haynes no idealiza esa época, él sabe que los Velvet no eran exactamente un grupo conforme con todos los movimientos del momento. “Lo que hizo que el trabajo de Velvet Underground fuera tan desafiante para las masas fue que ellos estaban hablando de lo incómodos que nos sentimos en nuestra piel y de lo vulnerables que nos sentimos todos, y estaban hablando de ello como hombres. Anunciaban, en medio de lo que parecía ser la escena ideal de la contracultura, que la vida era jodidamente dura y que no había una salida fácil. A veces lo materializamos mediante un comportamiento autodestructivo, y eso es humano. Nadie estaba diciendo que, como lo hicieron muchas otras contraculturas de los sesenta, que tuvieran todas las respuestas en el amor y la paz” (1), refería el director en una entrevista. Lou Reed también fue un activista queer y eso se refleja en sus poemas, en las letras de sus canciones y en su actitud entre agresiva y distante. La suya era una lucha que iba más allá de las fronteras musicales para convertirse en una posición política y social: The Velvet Underground fue su instrumento de guerra para penetrar las consciencias.

The Velvet Underground (2021)

Reed contaba además con otra arma de fuego: Andy Warhol, con su carisma y con su poder artístico y mediático. Los Velvet fueron un “producto” de The Factory de Warhol y eso lo tuvieron claro. Les convenía estar arropados bajo su paraguas de fama, bohemia artística y excesos. Fueron parte de su show y eso les permitió crecer, grabar y, sobre todo, expandir su voz llena de descontento. Que Warhol les convenciera de incluir a Nico como vocalista no fue solo un capricho, fue una acertada adquisición que amplió el rango del grupo, llenándolo de exotismo y sensualidad.

The Velvet Underground (2021)

Cuando en la película la banda visita por primera vez a The Factory e interpretan “Heroin”, Todd quiere que entendamos el embrujo que causó en Warhol y en su sequito de superstars. “Fue increíble, nos explotó la cabeza a todos”, dice desde el presente Mary Woronov, una actriz hija de The Factory. La película recurre a un montaje acelerado de imágenes a toda velocidad en una pantalla partida para que nuestros sentidos se desconcierten y desde la sobriedad nos sintamos todo lo high que esa canción consiguió hacer sentir a ese grupo de artistas, modelos y groupies. El “viaje” es completo: las imágenes y los sonidos por poco huyen de la pantalla. Así es la fuerza de este documental.

The Velvet Underground (2021)

Al rendir tributo a John Cage, Jonas Mekas, Lamonte Young, Mary Woronov, Jackson Browne y a Amy Taubin, Todd Haynes está reconociendo el carácter multidisciplinario e intercultural del caldo de cultivo que dio origen a los Velvet y explicando así el origen de su fuerza creativa contestataria. Al conectar al grupo con sus fuentes nutricias poéticas, cinematográficas, musicales, culturales, sexuales y psicodélicas, Todd Haynes resalta aún más el valor de este grupo como compendio estupendo de un momento irrepetible. “La música sondea el cielo” es la frase de Baudelaire que sirve de epígrafe a The Velvet Underground. Hay que llegar hasta el final de este filme para comprender lo inmenso, lo intenso y lo inabarcable de ese sondeo que Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker y Nico hicieron en ese cielo artístico que transformaron –ya lo entiendo por fin- para siempre.

Citas y referencias:
1. Charles Bramesco, “Todd Haynes Talks ‘The Velvet Underground,’ Lou Reed What-Ifs & His Peggy Lee Biopic”, página web:www.theplaylist.com, 07/10/21
Disponible online en:
https://theplaylist.net/todd-haynes-the-velvet-underground-interview-20211007/#:~:text=I’ll%20add%20one%20more,talking%20about%20it%20as%20men.

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A. – Instagram: @tiempodecine

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