Florecer un verano: La niña callada, de Colm Bairéad

1490
0
Compartir:

Aunque el tema de una niña descuidada por sus padres y recibida temporalmente en una granja por una pareja de familiares de su madre a los que ella no recuerda, y cuyas intenciones desconocemos, daba para una historia en la senda de Charles Dickens, en realidad The Quiet Girl (An Cailín Ciúin, 2022), no transcurre en la Londres de mediados del siglo XIX, sino en la Irlanda rural de principios de los años ochenta del siglo XX. Lo que sucede es que el desamparo es el mismo, el abandono infantil en poco ha cambiado, la displicencia de los padres es calcada a la de la Inglaterra victoriana. En esas circunstancias una niña como Cáit quisiera ser invisible para esos padres, para sus hermanos, para la escuela donde no rinde y es objeto de burlas. Cáit (interpretada por Catherine Clinch) es una mezcla de frustración, desesperanza y miedo, miedo perpetuo. Tiene el espíritu entumecido de tanta soledad y dolor.

The Quiet Girl (An Cailín Ciúin, 2022)

Pese a lo mencionado, el director irlandés Colm Bairéad no se inspiró para The Quiet Girl –su ópera prima- en las narraciones de Dickens sino en Foster, un cuento de Claire Keegan publicado en 2010 y que él leyó ocho años después. “Temáticamente, [el cuento] abordó tantas áreas que me preocupaban, cosas que habían estado presentes en mi breve trabajo dramático previo: los complejos lazos de la familia, la cuestión del crecimiento emocional y psicológico y, de manera crucial, el fenómeno del dolor y su capacidad para moldearnos. Desde una perspectiva formal, la narración en sí fue convincente de inmediato: una narración en primera persona, en tiempo presente, contada a través de los ojos de una niña” (1), declaraba el director. A partir de ahí construyó un relato donde Cáit está presente en todas las escenas y es su punto de vista el que da rango a la narración: sabemos y entendemos lo que ella sabe y entiende, descubriremos junto con ella lo que vaya a enterarse. Sin embargo en su mente de niña nunca estamos, ahí son su mirada y su lenguaje corporal los que nos guían para poder entender todo lo que siente. No se preocupen, es lo suficientemente expresiva como para que comprendamos todo lo que está experimentando. Ese es uno de los muchos aciertos de este filme.

The Quiet Girl (An Cailín Ciúin, 2022)

Mayoritariamente hablada en irlandés (gaélico), The Quiet Girl acentúa así su carácter de historia rural, de relato adosado a la tierra natal, a las costumbres vernáculas, a la tradición. Que el padre de la niña hable en inglés, reitera la brecha imposible entre ambos, entre maltratador y víctima. “Buena suerte. Trata de no caerte en el fuego”, le dice señalándola al despedirse de ella como si de una premonición se tratase. Queda en manos de Eibhlín y Séan Cinnsealach, los propietarios de una granja lechera que van a acogerla durante ese verano. Eibhlín (Carrie Crowley) es prima de la madre de Cáit, pero no veía a la niña desde que era una bebe. Y lo que ve ahora la sobrecoge. Físicamente está descuidada y espiritualmente está agotada, y eso se traduce en silencios, desconfianza, miedos, y sobre todo desesperanza.

The Quiet Girl (An Cailín Ciúin, 2022)

¿Qué le espera a Cáit en esa granja, en medio de una pareja de adultos mayores que viven completamente solos? “Que Dios te ayude. Si fueras mía, nunca te dejaría en una casa con extraños”, le dice Eibhlín una noche que entra a su habitación, pensando que la niña está dormida y no va a escucharla. Parece una amenaza, parece una premonición. Quizá solo sea lástima. Cáit desconfía, nosotros también. Solo hemos visto desatención, hambre y abuso en su vida hasta ahora. Su amor propio está en el suelo, haría -prácticamente sin quejarse- cualquier tarea doméstica pesada que le fuera encomendada por esa pareja.

The Quiet Girl (An Cailín Ciúin, 2022)

Una película siempre va a jugar para su beneficio con las expectativas del espectador, que intenta suponer lo que puede ocurrir con los personajes y con la trama en la que están involucrados. Por eso tienen tanto éxito los thrillers o las películas en las que hay que adivinar quién hizo qué (los whodunit). The Quiet Girl no pertenece a ninguno de estos dos géneros, pero su madeja narrativa está manejada con tanta sensibilidad que sería injusto con el director y guionista Colm Bairéad contar algo más. Solo quiero que los espectadores estén atentos en el filme a dos detalles parecidos, pero separados en el tiempo. En el primero Cáit ve partir un auto. Tiene motivos para correr tras él, pero no lo hace. En el segundo, Cáit ve de nuevo partir un auto. Tiene motivos para correr tras él. Miren ahora lo que hace, y díganme si esta película no es un triunfo absoluto del cine.

Cita:
1. Declaración disponible en:
https://europeanfilmawards.eu/en_EN/film/the-quiet-girl.21176

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A. – Instagram: @tiempodecine

Compartir: