Una canción tonta: ¡Viva María!, de Louis Malle

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“La revolución debe ser divertida”
– Dieter Kunzelmann

El impacto de ¡Viva María! (Viva Maria!, 1965) es muy difícil de imaginar para el espectador del siglo XXI. Vista ahora es una parodia poco inspirada, un pastiche de géneros que pretende ser graciosa sin conseguirlo casi nunca, y que se apoya solamente en lo que representaba, en términos de taquilla, ver juntas a Jeanne Moreau y a Brigitte Bardot. Louis Malle pasó de la hondura dramática de El fuego fatuo a la ligereza burda de ¡Viva María! sin importarle lo que eso pudiera representar para su carrera.

Pero en los años sesenta otra cosa se pensaba sobre este filme. En febrero de 1966, asistieron a una proyección de la película en el Zoopalast de Berlín Occidental, dos miembros de la SDS (Unión alemana de estudiantes socialistas), Rudi Dutschke y Dieter Kunzelmann, que vieron allí algo más que una comedia picaresca con el telón de fondo de la revolución de un país centroamericano ficticio llamado San Miguel, pero que bien pudiera ser México. Continuaron viéndola una y otra vez, admirados. Para Dutschke las dos protagonistas eran “la personificación de dos importantes corrientes revolucionarias: el personaje de Jeanne Moreau personificaba un marxismo teórico pero pasivo; Brigitte Bardot representaba al anarquismo, lleno de pasión pero carente de teoría. Su aspiración era combinar ambas” (1). Fundaron entonces –junto a Dorothea Ridder, Bernd Rabehl y Ulrich Enzensberger, el “Grupo Viva Maria” como una reacción al marxismo “de corbata” y para vincular al tercer mundo, mediante este grupo de estudio, a sus ideales y preocupaciones políticas.

¡Viva María! (Viva Maria!, 1965)

Hacían sesiones de trabajo y seminarios de teoría revolucionaria en los que vinculaban a estudiantes del tercer mundo. Comentaba Kunzelmann que “omnipresente existía esta pregunta: ¿por qué no nos mudábamos para el tercer mundo? La película sirvió como una confirmación de que deberíamos, de todas las formas posibles, apoyar los movimientos guerrilleros en el tercer mundo de acuerdo a nuestras capacidades y medios en las metrópolis occidentales… El filme sirvió como una confirmación de qué debíamos buscar oportunidades para nuestra revolución aquí” (2).

Al otro lado del océano Atlántico la película también causó inquietud. En 1965 el concejo de la ciudad de Dallas estableció una comisión permanente para determinar si las películas eran adecuadas para los menores de 16 años. Esto ocurría tres años antes que la Motion Picture Association of America introdujera su sistema de clasificación de públicos. Una de las primeras películas que fue evaluada y prohibida por esa comisión fue ¡Viva María! por promover la promiscuidad sexual. Los dueños de los teatros demandaron la decisión del concejo y un juez federal local determinó que la película sí podía presentarse en los cines pero con un letrero de advertencia que indicara que era solamente para adultos. Tras tres años de debates, la Corte Suprema suspendió la decisión y sostuvo que la ordenanza que creó la comisión era constitucionalmente poco clara, además estableció que la censura no podía establecerse para los adultos. Uno que sin duda estuvo de acuerdo con la decisión de Dallas fue el director del F.B.I., J. Edgar Hoover, que ya tenía a Brigitte Bardot como blanco desde Y Dios creó a la mujer. Hoover hizo que la actriz fuera seguida por miembros de la agencia mientras permaneció en el país –era su primera visita a Estados Unidos- promocionando el estreno de ¡Viva María! “Desde su punto de vista, ella era una subversiva sexual y una amenaza para la sociedad” (3), afirma Jeff Stafford en un texto sobre esta cinta.

Inspiración para los socialistas alemanes, amenaza para la derecha norteamericana: demasiada carga para ¡Viva María!, un filme que para el propio Malle era solo una comedia. La escribió junto a Jean-Claude Carrière, un guionista que había trabajado en cortometrajes del comediante Pierre Étaix y que había hecho la adaptación de Diario de una camarera (Le journal d’une femme de chambre, 1964), el largometraje de Luis Buñuel protagonizado por Jeanne Moreau. A Malle le había gustado el trabajo de Carrière en ese filme y cuando conoció a Buñuel este le presentó al guionista. Malle lo invito a que escribieran juntos el argumento de ¡Viva María! teniendo a un western como Vera Cruz (1954) a manera de inspiración, pero cambiando el género de los protagonistas, en vez de dos hombres tendríamos a dos mujeres.

El guion lo empezaron a escribir en Spoleto, Italia, donde Malle fue invitado a montar la ópera El caballero de la rosa -con música de Richard Strauss y libreto de Hugo von Hofmannsthal- en el Festival dei due Mondi de mediados de 1964. Previamente ese año estuvo en Vietnam bajo los auspicios del productor de la televisión francesa Pierre Lazareff con la intención de hacer un documental, pero se dio cuenta de lo difícil que era la situación allí en plena guerra, y convencido de que no tenia habilidades para la reportería noticiosa, más bien viajó a Tailandia y allí hizo el cortometraje documental Bons baisers de Bangkok (1964), estrenado en la televisión de su patria.

¡Viva María! (Viva Maria!, 1965)

¡Viva María! fue el primero de dos filmes bajo un contrato firmado con United Artists. Sería la última película que produciría el veterano Óscar Dancigers, de origen ruso, pero asentado en México y quien se le debe que Luis Buñuel se fuera a trabajar a ese país. Dancigers produjo la mayoría de la obra mexicana de Buñuel. Ahora estaba a cargo de este proyecto de Malle, a ser rodado en Guanajuato, Cuautla y los estudios Churubusco. Malle convenció a Jeanne Moreau y a Brigitte Bardot de aceptar ser parte del proyecto, seguro que la suma de los poderes de cada una como estrella iban a potenciarse a favor de la película. En un momento dado antes del rodaje y ante la dificultad que los agentes de las actrices ponían para su vinculación, Malle pensó hacer la película en inglés y con Sarah Miles y Julie Christie como protagonistas.

Bardot viajó desde Francia a Rio de Janeiro a finales de 1964. Allí pasó la navidad y partió hacia México con escalas en Perú y Colombia. Allá encontró una enorme invasión de representantes de los medios esperando el inicio del rodaje. “Los periodistas se aseguraron de agriar las relaciones entre las dos estrellas, suponiendo todo tipo de discusiones, mientras la rivalidad era alimentada también por el respectivo staff de las actrices” (4). Para Malle encontrar ese ejército de reporteros y paparazzis hizo que el inicio del rodaje fuera muy difícil y que la atmósfera en el plató no fuera la del aislamiento y la calma que él exigía. El rodar una producción en el extranjero con grandes valores de producción y un presupuesto de quince millones de francos complicaba mucho la logística y le quitaba una libertad que él reclamaba.

¡Viva María! (Viva Maria!, 1965)

El rodaje se inició el 18 de enero de 1965 en Cuernavaca. El tremendo calor, las enfermedades tropicales que afectaban alternadamente a las protagonistas, el asedio de la prensa, las dificultades con el gobierno mexicano y las expectativas de los coproductores franceses e italianos hicieron que se prolongara más allá de lo pensado –fueron 20 semanas de rodaje- y que el resultado no fuera lo que Malle había pensado en el papel. “El humor no fluía. Y tengo que culparme, porque no era completamente claro de que trataba. Era más divertida en el guion de lo que era como película. El publico o no captaba el humor o se tomaba [el tema] en serio. Ese es el peligro del pastiche. Es un género muy arriesgado” (5), explicaba Malle. La pretensión de los guionistas había sido hacer una mezcla de western a lo Vera Cruz con un filme de acción inspirado en los libros de aventuras exóticas que Malle leía en su infancia. Y con Brigitte Bardot a bordo la sexualidad debía brotar por algún lado: las dos protagonistas –ambas llamadas María, pero una francesa y otra irlandesa- trabajan como cantantes y bailarinas en un espectáculo ambulante de variedades que recorre la Centroamérica de 1907 y durante un show inventan el striptease, para delirio colectivo. Todo sin embargo, estaba enmarcado dentro de los confines de una comedia, a la que le ayudaba poco el estilo de humor que Malle utiliza, entre surrealista y absurdo, muy a lo Zazie en el metro, que no logra conectar con el público.

Jeanne Moreau y Louis Malle durante el rodaje de ¡Viva María! (Viva Maria!, 1965)

La primera parte de ¡Viva María!, la relacionada con el éxito en los escenarios de las dos Marías, es la más coherente dentro de su levedad: se sabe una comedia tosca y así se disfruta. El problema es la segunda parte, cuando las dos mujeres recogen las banderas revolucionarias que ha dejado un mártir –Flores, interpretado por George Hamilton- y se echan a la guerra a combatir al dictador del país con una solemnidad que desdice de lo visto previamente. La crítica al papel de la Iglesia en el apoyo a los opresores del pueblo está más que subrayada.

En Francia ¡Viva María! fue un gran éxito de taquilla atrayendo en su estreno de fin de año un total de 3.450.559 espectadores. Y ya sabemos lo que representó para los socialistas alemanes. Sin embargo en Estados Unidos fue un enorme fracaso. Incluso cuando la película se estrenó allá, doblada al inglés, se le suprimió la escena final, que funciona como epílogo, en donde las Marías hacen su show en Europa y ahora cantan en español acerca de sus aventuras y lucen como latinoamericanas. Apenas en 1998 se pudo restaurar el filme de manera íntegra.

Colofón
Durante la primera vez que en el filme las dos Marías salen a escena a bailar y a cantar, se tropiezan una con la otra. –“¿Estas bien?” – pregunta María (Moreau). Y María (Bardot), responde –“Creo que sí. Es una canción tonta”. Un buen resumen de esta película podría ser ese.

Referencias:
1. Timothy Scott Brown, West Germany and the Global Sixties: The Anti-Authoritarian Revolt, 1962–1978, Cambridge, Cambridge University Press, 2013, p. 49
2. Ingrid Gilcher-Holtey, A Revolution of Perception?: Consequences and Echoes of 1968, Nueva York, Berghahn Books, 2014, p. 77
3. Jeff Stafford, Viva Maria, en www.tcm.com
Disponible online en: http://www.tcm.com/tcmdb/title/17835/Viva-Maria/articles.html
4. 3. Barnett Singer, Brigitte Bardot: A Biography, Jefferson, McFarland & Company, 2006, p. 78
5. Philip French (Ed.), Malle on Malle, Londres, Faber and Faber, 1996, p. 53

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