Domando a Jean Jacket: ¡Nop!, de Jordan Peele

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El tercer largometraje de Jordan Peele como director, guionista y productor, ¡Nop! (Nope, 2022) prolonga una filmografía donde lo inesperado y la sorpresa resultante –habitualmente terrorífica- son los materiales dramáticos que él moldea con bastante inteligencia y algo de innegable efectismo. Peele parece situar sus guiones en mundos paralelos a este, en los que es posible que se den las situaciones que él plantea y que se constituyen en retos de supervivencia para sus atribulados protagonistas. Ese componente sobrenatural de su cine le permite introducir licencias narrativas sin tener que dar muchas explicaciones: cuenta con la anuencia de un público que ya sabe que esperar de su obra y que tiene unas expectativas muy altas frente al talento de este director neoyorquino nacido en 1979.

¡Nop! (2022)

¡Nop! es una historia sobre una pareja de hermanos, los Haywood –OJ y Emerald- que tras la misteriosa e inexplicable muerte de su padre, administran un rancho californiano en el que crían y doman caballos para ser usados en películas, comerciales y videoclips en Hollywood. El adiestramiento de animales es el motivo central del filme: existe en ¡Nop! una subtrama sobre una sitcom ficticia de los años noventa, Gordy´s Home, que giraba alrededor de un chimpancé domesticado que vivía con una familia; sin embargo, un día durante el rodaje de un episodio el simio sembró el caos, recordándoles a todos que hay fieras que siempre van a conservar un lado salvaje, imposible de controlar. Los caballos del rancho Haywood no se “enloquecen” como el chimpancé que interpretaba a Gordy, pero con su instinto presienten que hay una amenaza en el ambiente, que hay algo invisible que los atemoriza. Algo allá arriba en el cielo.

¡Nop! (2022)

Películas sobre ovnis hay muchas y con atmosfera de western también se han hecho – Cowboys & Aliens (2011), por ejemplo- pero ¡Nop! le da una vuelta de tuerca al género convirtiendo este “encuentro cercano del tercer tipo” en algo mucho más aterrorizante de lo que podría pensarse. Por supuesto que no voy a contarles más del argumento, pero esta película desafía las expectativas que uno puede hacerse frente al género. No es el contacto exploratorio de La llegada (Arrival, 2016), ni es el apocalipsis global de La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005). No, los hermanos Haywood no pretenden salvar la tierra, sino a hacer algo mucho más prosaico, pero más rentable para ellos. Quieren, y no solo ellos, explotar económicamente a los visitantes.

¡Nop! (2022)

Acá es necesario explicar que ¡Nop! incluye otros personajes, más prominentemente un vecino de origen oriental, Ricky ˈJupeˈ Park (Steven Yeun), que montó un parque de atracciones con temática western, Jupiter´s Claim. Ricky arrastra la fama (y se lucra de ella) de niño actor, pues incluso fue uno de los actores sobrevivientes a la grabación del episodio de Gordy´s Home que terminó en catástrofe y él siempre ha considerado que lo logró por la conexión que consiguió tener con el chimpancé. Ahora a su parque temático pretende añadir otra atracción, convencido de que eso que logró con un animal, puede hacerlo ahora con otro tipo de seres, y también sacar ganancia de ello.

¡Nop! (2022)

¡Nop! presenta entonces dos perspectivas, ambas con ánimo de lucro, pero que involucran el tratar de domar lo indomable. Ricky desde la perspectiva meramente ferial y comercial: la burda explotación de un freak; mientras los hermanos Haywood (interpretados por Daniel Kaluuya y Keke Palmer), con un par de aliados, van a intentar, con su experiencia domesticando caballos, de capturar el momento para la posteridad. Ambos planes se verán enfrentados a lo impredecible, a lo sobrenatural y la voracidad de lo que no es de este mundo. La película arranca con un epígrafe bíblico del profeta Nahúm: “Te arrojaré inmundicias, te trataré con desprecio y te convertiré en un espectáculo”. Quien haya visto ¡Nop! entenderá a quienes está dirigida esa nada casual frase.

¡Nop! (2022)

Jordan Peele tiene talento para los acertijos y sus filmes están abiertos a múltiples interpretaciones y lecturas: pese a lo entretenidos, son un desafío para el espectador. ¡Nop! incomoda porque nos saca de la zona de confort audiovisual y desde su ambigüedad nos hace preguntas que no podemos responder con la seguridad con la que se aborda un filme más convencional que este. La inercia del cine actual tiene su némesis en Peele, un autor que tiene la capacidad de sacudirnos y de asustarnos apelando a los miedos más profundos que nos habitan, esos que a veces resurgen en una noche de temblores.

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A. – Instagram: @tiempodecine

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